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Lunes , 29-03-10
UNA y otra vez, el Gobierno pretende aparentar que existe consenso en materia económica, sin duda con el objetivo de disimular su incapacidad para hacer frente a la crisis y adoptar medidas que faciliten esa recuperación de la confianza que necesita con urgencia la sociedad española. Sin embargo, nadie quiere salir en la foto para compartir el fracaso del equipo económico de un Ejecutivo superado por las circunstancias. Las famosas reuniones en el Palacio de Zurbano no han servido para casi nada, a pesar de la tormenta mediática que intenta desatar una y otra vez la propaganda gubernamental. No habrá foto porque los demás partidos políticos rechazan con buen criterio asumir una cuota de responsabilidad que no les corresponde, aunque el PP haya apoyado en el Congreso algunas medidas razonables y otros grupos hayan salvado en más de una ocasión a Rodríguez Zapatero a cambio de ventajas particulares, como es el caso evidente de la Ley de Presupuestos. Así, Elena Salgado, José Blanco y Miguel Sebastián tendrán que posar solos ante las cámaras si persisten en el empeño de continuar aparentando un acuerdo que no existe, porque Zurbano ha sido una nueva experiencia fallida.
El Ejecutivo todavía intenta vender la Ley de Economía Sostenible como la gran panacea de todos los males, cuando apenas supone la yuxtaposición incoherente de una serie de ocurrencias, algunas de ellas inaceptables, como la referida a las descargas en Internet. Hay también algunas decisiones sensatas, entre ellas disminuir la burocracia para crear empresas o agilizar los pagos de las administraciones públicas. No obstante, faltan por completo las reformas imprescindible en el terreno del sistema financiero o en la flexibilización del mercado laboral que reclaman los organismos internacionales y los expertos más solventes. Tampoco existe el liderazgo imprescindible para establecer un verdadero principio de austeridad en el sector público y para exigir a las comunidades autónomas que contribuyan en serio a poner en marcha esos recortes de gastos superfluos. Rodríguez Zapatero sigue jugando a la política de imagen y su equipo lanza cortinas de humo para ver si cuelan con escaso éxito una y otra vez. No habrá foto porque no hay consenso ya que el Gobierno no lo busca con suficiente lealtad al interés general de España, sino que intenta esconder sus intereses de partido bajo el pretexto de llamadas ficticias al patriotismo y al sentido de Estado.
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