Félix Francisco Casanova. Editorial Demipage (Madrid, 2010). 256 páginas
«El don de Vorace»
Félix Francisco Casanova
Editorial Demipage (Madrid, 2010)
Prólogo de Fernando Aramburu
256 páginas
¿Quién era Félix Francisco Casanova?
Félix Francisco Casanova (Santa Cruz de la Palma, provincia de Santa Cruz de Tenerife, 28 de septiembre de 1956 – Santa Cruz de Tenerife, 14 de enero de 1976) fue un poeta y escritor español. Empieza a ser considerado el Arthur Rimbaud o el Lautréamont español, y acaso sea, junto a Leopoldo María Panero, el más maldito de los poetas de su generación.
Actualizado Martes , 23-02-10 a las 15 : 56
Vivió poco, pero intensamente. Murió joven, aunque siempre se sea demasiado joven para morir. No había cumplido la veintena, y un absurdo escape de gas ahogó para siempre su respiración, con diecinueve años. Atrás dejaba, sin embargo, una originalísima obra poética, premiada en los mejores concursos de su tierra natal canaria, y una novela, «El don de Vorace», redactada con apenas 17 veranos.

Félix Francisco Casanova fue ángel, quizá demonio, inspirador de movimientos vanguardistas, rockero, y sus fotos le muestran como una suerte de Jim Morrison tropical, de subyugante y desasosegadora mirada, un adolescente temperamento e inspiración personal, intransferible, al que la Parca se llevó inopinadamente un 14 de enero de 1976, en Santa Cruz de Tenerife.

«El don de Vorace» es un torrente narrativo, un río que nos lleva por las páginas desbordadas de una novela escrita, y se cuenta que en algunos pasajes dictada a su padre, en verdadero estado de trance. La prosa de Casanova te engulle, te atrapa, te pone una soga al cuello, mientras las palabras golpean en tus sienes como si alguien te disparara a quemarropa.

«Vorace» es la historia de un hombre inmortal, sutil paradoja en la vida de un muchacho que siempre creyó que moriría joven. Como Rimbaud, es posible que Casanova pasara alguna temporada en algún infierno, pero su novela deja entrever y traslucir una personalidad repleta de furiosa vida, un universo de pasiones y emociones fuertes.

Jinete en la tormentaFélix Francisco Casanova nació con un don, el don de la ebriedad literaria, tan difícil de poseer, tan difícil de dominar. Apenas un adolescente, Casanova lo hizo, y treinta y cinco años después de la publicación de su novela, cuando tantos ismos, tantos experimentos y tantas vanguardias se han ido por los retretes de la historia del arte y de la literatura, sus páginas se leen con la certeza de encontrarnos ante una obra incomprable, un bebedizo narrativo que te mueve y remueve por dentro, una historia situada al borde de muchos abismos, y que uno lee con la alucinada sospecha de que alguien acabará por empujarnos al fondo del precipicio. Rimbaud nunca volvió del infierno, a Félix Francisco Casanova parece como si algunas de sus páginas se las hubiera dictado el Maligno. Él sin embargo, se fue como un jinete en la tormenta, se fue, definitivamente, como un ángel.

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