Desde la visita de Eisenhower a Franco, en 1960, al encuentro en las Azores en marzo de 2003 para entrar en Irak, pasando los reuniones de Kruschev y Kennedy (1961) o Mao Zedong y Nixon (1972)
Actualizado Miércoles , 17-02-10 a las 16 : 41
A lo largo de los siglos XX y XXI, ABC ha sido testigo de excepción de los encuentros internacionales que cambiaron el rumbo de la humanidad y las relaciones entre las principales potencias del planeta. Muchos de ellos se cuentan en el libro presentado ayer por Inocencio Arias -que cuenta con una experiencia de 40 años en la diplomacia- y la periodista Eva Celada: «La trastienda de la diplomacia» (Plaza & Janes). En esta trabajo se revelan los secretos, las peculiaridades y las anécdotas de veinticinco encuentros que cambiaron la historia de España y del mundo.
Desde la entrevista de Kennedy y Kruschev a la reunión del trío de las Azores, pasando por la visita de Eva Perón o Eisenhower a España… así contó ABC algunos de ellos:
Los encuentros que cambiaron la historia
Portada de ABC de la Cumbre de la Azores
La Cumbre de las Azores (2003): con el objetivo prioritario de «desarmar a Sadam Hussein de manera inmediata», George Bush, José María Aznar, Toni Blair y Durao Barroso se reunían en la Azores para «hacer frente al terrorismo internacional» y darle «un ultimátum de horas al dictador iraquí para que cumpliera con lo acordado en la resolución 1441», es decir, desarmarse de unas armas nucleares cuya existencia, siete años después, aún no han demostrado. «Hoy es la hora de la verdad», titulaba ABC con un Aznar sonriente que estrechaba la mano del entonces presidente de Estados Unidos. Una «hora de la verdad» que se tradujo, según Opinion Research Business y otros estudios publicados por The Lancet, en 1.200.000 muertos iraquíes, además de, y según datos oficiales, otros 4000 estadounidenses, un centenar de británicos y otros 100 soldados de otras nacionalidades. «Nunca me he arrepentido de mandar las tropas», dijo Aznar en 2008.
Los encuentros que cambiaron la historia
Página que resume el encuentro entre Kennedy y Kruschev en 1961
Reunión entre Kennedy y Kruschev (1961): el histórico encuentro celebrado en Viena el 3 y 4 de junio de 1961 no fue, para ninguna de las dos partes, ni una victoria ni una derrota, sino un acto «útil» para el presidente de Estados Unidos o «necesario» para el primer ministro soviético, en plena Guerra Fría, que concluyó con la construcción del Muro de Berlín. «La entrevista –contaba la crónica de EFE publicada por ABC– ha sido una batalla diplomática más que Kruschev ha librado con bastante buena fortuna en obsequio de Pekín», «la conferencia de las buenas maneras y la compostura», en la que además se habló la crisis de Laos y la supresión de las pruebas nucleares. Sólo en lo que en lo que respecta al futuro de Alemania demostraron los dos países sus desavenencias. Esto aumentó el temor entre los alemanes del Este de ser aislados por el «telón de acero», por lo que, en julio del 61, 30.000 personas huyeron; entre el 1 y el 10 de agosto, 15.000, y el 12 de agosto, la víspera de su construcción, 4.000.
Los encuentros que cambiaron la historia
«Nixon ante la esfinge», decía la portada de ABC del encuentro con Mao Zedong
Reunión entre Mao Zedong y Richard Nixon (1972): «Esta fue la semana que cambió el mundo», fue el resumen del presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, al final de su viaje a China en febrero de 1962. Y tal afirmación estaba justificada, pues aquel encuentro significó un punto de inflexión en la Guerra Fría, ya que China, hasta entonces contraría a Estados Unidos, salía de su marginación internacional. «La tan anhelada entrevista se ha producido al fin», decía en portada ABC, donde la meta de Nixon no era otra que, a largo plazo, «traer a China de vuelta en la comunidad mundial, pero como una nación grande y progresista, no como el epicentro de la revolución mundial», había escrito Nixon cinco años antes de plantarse ante «la esfinge».
Los encuentros que cambiaron la historia
Franco y Eisenhower en 1959 en Madrid
El encuentro entre Franco y Eisenhower en Madrid (1959): más de 500 periodistas extranjeros y españoles y un millón y medio presenciaron, el 21 de diciembre de 1959, la histórica visita que realizó el presidente Eisenhower a España. Un encuentro que suele presentarse como la consolidación del régimen de Franco y la prueba definitiva de que el dictador había conseguido salir del aislamiento internacional que sufría tras la derrota del Eje en la II Guerra Mundial. Aquella apertura dio paso a un desarrollo sin precedentes durante la década de los 60 –«El milagro económico español»–, que se había iniciado con la firma del pacto de 1953 con Estados Unidos, continuado dos años después con el ingreso de España en la ONU y consolidado, por último, con esta visita del líder «del mundo libre», el «artífice de la paz». «Cuando estallaban en el aire los nombres de “Ike” y de Franco, el pueblo de España tanto agradecía a Franco la visita de Eisenhower a Madrid como a Eisenhower el honor que a Madrid ofrecía con su presencia», contaba ABC.
Los encuentros que cambiaron la historia
Bush, el Rey y Gorbachov en la Cumbre de Madrid
La Conferencia Internacional de Paz para Oriente Medio de Madrid (1991): En octubre de 1991 los principales líderes del mundo llegaban a Madrid para celebrar la conferencia que debía acabar con el interminable e histórico conflicto entre israelíes y palestinos. El entonces presidente de los Estados Unidos, George Bush, instó a «buscar la victoria compartida sobre un crudo pasado para poner fin al conflicto» y expresó la ineludible necesidad de negociar una paz «que precisa de compromisos territoriales». Para el presidente de la URSS, Mijail Gorbachov, el mundo no debía «desaprovechar la oportunidad única que brindaban los cambios radicales en las relaciones entre Estados Unidos y URSS, que ahora –dijo– nos permiten hablar de un periodo totalmente nuevo en la historia mundial». La prensa nacional e internacional fijó su mirada en Madrid, consciente de que lo que allí ocurría podía cambiar la historia de la segunda mitad del siglo XX, aunque, por lo acontecido en las últimas dos décadas, aquel llamamiento se quedó en una simple declaración de intenciones.
Los encuentros que cambiaron la historia
Portada de la cumbre Iberoamericana de noviembre de 2007
La XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno (2007): celebrada en Santiago de Chile entre el 8 y el 11 de noviembre de 2007, aquel encuentro internacional pasó a la historia como la cumbre en la que el Rey de España mandó callar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tras llamar varias veces «fascista» a Aznar, y abandonó la reunión en «un gesto sin precedentes». Pero, además del «¿Por qué no te callas?», los países se comprometieron, entre otras cosas, a avanzar en el «desarrollo progresivo de sistemas de protección social de cobertura universal» y cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio antes de 2015, además de crear un Fondo del Agua, cuyo objetivo era llevar agua potable a las 58 millones de personas.
Los encuentros que cambiaron la historia
Portada de la llegada de los Reyes a EE.UU. en 1976
Primera visita del Rey Don Juan Carlos I a Estados Unidos (1976): «La visita de los Reyes de España a los Estados Unidos ha sido ya considerada como uno de los acontecimientos más importantes de la historia de las relaciones hispano-norteamericanas». Así describía ABC el viaje de Don Juan Carlos y Doña Sofía al país presidido en aquel momento por Gerald Ford, convirtiéndose en los primeros monarcas de la historia de España en realizar tal visita y entrar en el Capitolio, «por la Puerta de España», para pronunciar un discurso. «Esta visita permitirá valorar al pueblo norteamericano la importancia de la ayuda que España dio a la lucha por la independencia de Estados Unidos y le hará interesarse todavía más en la Historia y el presente de España», dijo el Rey.
Los encuentros que cambiaron la historia
«La señora de Perón habla a los madrileños
La visita de Eva Perón a España (1947): el 9 de junio de aquel año, en una gira por Europa, la primera Dama argentina visitaba una España aún herida por la Guerra Civil, con la intención de oficiar de embajadora de buena voluntad y conocer los sistemas de ayuda social instalados en el viejo continente con la intención de implantar, a su regreso, un nuevo sistema de obras sociales. «La señora Perón, que nos trae un mensaje fraternal de su pueblo y nos honra con su visita, llevará a su pueblo muchas prendas oficiales del amor de España», contaba ABC sobre un viaje en el que, sin embargo, Evita se indigno con el modo en que se trataba a los obreros y a las personas humildes en España. « A la mujer de Franco no le gustaban los obreros, y cada vez que podía los tildaba de "rojos" porque habían participado en la guerra civil», dijo defraudada por el insistente empeño de la esposa de Franco, Carmen Polo, de mostrarle el Madrid de los Austrias en vez de los hospitales públicos y los barrios obreros. «Me aguanté un par de veces hasta que no pude más, y le dije que su marido no era un gobernante por los votos del pueblo sino por imposición de una victoria. A la gorda no le gustó nada», añadió a su vuelta de Europa.

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