Así se fraguó la reconciliación de Pedro Almodóvar con los Goya
Ni siquiera el guionista más imaginativo hubiera diseñado un final de fiesta más sorprendente y apoteósico para la fiesta del cine español. Álex de la Iglesia ya desvelaba en diciembre pasado sus deseos de que Pedro Almodóvar y José Luis Garci restañaran sus heridas con la Academia: «Confío en que vengan a la gala».
Como si de una intriga de su adorado Hitchcock se tratara, la aparición de nuestro cineasta más internacional se fraguó en el más absoluto de los secretos. Así, el pasado viernes, la productora El Deseo confirmaba a los periodistas que Pedro Almodóvar no acudiría a la gala. Pero Álex de la Iglesia seguía insistiéndole. De hecho, no le convenció hasta la madrugada del sábado, apenas unas horas antes de la ceremonia. Los dos realizadores mantienen una buena relación de amistad desde que El Deseo produjo «Acción mutante» en 1992.
El autor de «Hable con ella» temía la reacción del público en el Palacio de Congresos y se negaba a desfilar por la alfombra verde. De la Iglesia le convenció con una sentencia brutal: «El odio ya lo tienes, con esto sólo te ganas el cariño». Una vez que Almodóvar dio el sí, su aparición para entregar el Goya a la mejor película se preparó con sigilo. Sólo Andreu Buenafuente y Rosa María Sardá sabían quién era el último invitado. Penélope Cruz posó en el photocall y respondió a los periodistas cariacontencida sobre la ausencia de su mentor. Ni la ministra de Cultura, ni el regidor de la gala lo sabían.
Pedro Almodóvar y su hermano Agustín, productor de sus filmes, se alojaron en un hotel cercano al Ifema que les buscó la Academia. De la Iglesia les sugirió que se inscribieran con los nombres de los protagonistas de «Con la muerte en los talones»: Roger O. Thornhill y George Kaplan. Los hermanos se sentaron en la cama a ver la ceremonia por televisión. Llegado el momento, un coche con cristales tintados los recogió para conducirlos hasta una puerta trasera del Palacio de Congresos. Buenafuente y Sardá le anunciaron y el auditorio se vino abajo. «¡Madre mía!», se le escapó a la ministra de Cultura. «Dicen que el público que acude a los Goya es frío, vosotros habéis demostrado que no lo sois en absoluto», alabó Almodóvar ante una audiencia puesta en pie. «Tenéis un presidente muy pesado que ha insistido hasta la saciedad», ironizó ante el regocijo de Álex de la Iglesia, que ya había conseguido otro pequeño hito histórico: la primera foto de Penélope Cruz y Javier Bardem juntos en una gala.
Ese «tenéis» del manchego confirma que, pese a escenificarse la reconciliación, aún no ha regresado a la Academia, de la que se dio de baja hace cinco años. «Todavía no se ha hecho académico, en eso estamos», confirmaba De la Iglesia en el cóctel posterior a la entrega de premios. «Yo quería demostrarle a Pedro que la Academia le quiere. Que viera cómo todos los asistentes, puestos en pie, le aplaudían. Pedro es un hombre generoso y valiente, le estaré eternamente agradecido».

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...