David Benedicte. Poesía. Editorial Isla Varia. 144 páginas. 12 euros.
«Biblia ilustrada para becarios»
David Benedicte.
Poesía
Editorial Isla Varia.
144 pág.
12 euros.
¿Quién es David Benedicte?
Nació en Madrid hace 40 años. No fue un niño del todo feliz el día que celebró su Primera Comunión, a la edad que tenía cuando se hizo esta foto. Lo que motivó que, algunos años más tarde, perdiese, por riguroso orden de salida, la fe y el pelo de la cabeza. Remedió el contratiempo a su manera: publicando relatos en diversas revistas nacionales y extranjeras. Con 'Travolta tiene miedo a morir' consiguió el Premio Francisco Umbral de Novela Corta, una primera obra que el propio maestro definió como la mejor dentro de su género escrita en España. 'Valium', su segunda novela, quedó años después entre los nueve finalistas del Premio Herralde. Gracias a esta 'Biblia ilustrada para becarios', su primer poemario, ha recuperado la fe. Y lo ha hecho de manera inquebrantable. Hoy tiene fe en la Poesía.
Publicado Martes , 26-01-10 a las 19 : 29
Se preguntaba el maestro Adorno si es posible escribir poesía después de Autchswitz. Podría añadirse si es posible después del gulag, de los jemeres rojos, de la picana suramericana, después de Srebrenica. ¿Posible? No sólo posible, sino que se antoja más que justo y necesario.

El mundo sigue en llamas, y legiones de descorazonados, centenares de miles de parados llaman a las puertas del cielo de la sociedad occidental sin obtener respuesta que no sea un ácimo subsidio. Y aquí llega el poeta, David Benedicte, también periodista y novelista, autor de «Biblia Ilustrada para becarios» (Ed. Isla Varia) para meter el dedo y el teclado en todas las llagas posibles: paro, precariedad, recursos (in)humanos...

Un libro donde la realidad, la cruda realidad, se cuela en cada verso. «La poesía –dice el poeta-, ya sea hecha a partir de un recorte de Prensa o ante la contemplación de la rosa en ristre ante una divinidad que lleve siglos muerta, es uno de los últimos canales de expresión libre, global y verdadera que todavía nos quedan».

Benedicte es de los que sigue «ere que ere», reivindicando una nueva poesía social. «Sí. Aunque en este caso la denuncia de las condiciones políticas, tanto por cuestiones lógicas como de necesidad, pase a ser de condiciones económicas. Sin embargo, la reivindicación de la libertad sí que sigue siendo muy parecida. Hoy por hoy, el dictador hace las funciones de un jefe de personal y existe más censura previa frente a la máquina de café de una oficina que en las columnas de opinión de un diario de los años 50».

¿Un nuevo Auschwitz en el corazón del prepotente Occidente? ¿No estaremos exagerando, amigo Benedicte? «No, ni mucho menos. Basta con entrar en una de las abarrotadas oficinas de empleo de España para constatar que se trata de una parábola de lo más acertado. Es allí, en su interior, donde se percibe esa especie de holocausto cotidiano en el que seguramente acabemos todos por dejarnos engullir. Aun así, exagerar es, o debería ser, el primer mandamiento del poeta que pretenda ir más allá de un mero juntaversos».
«Restaurante Mengele. Especialidad en codillos y carnes a la brasa», escribe Benedicte. No, no se corta. Parece que la lírica también debe ser deslenguada y vitriólica. «La lírica debe ser, ante todo, libre –continúa el escritor-. Por mucho que en ocasiones nos aterre el abismo al que nos asoma. Quizás haya llegado la hora de pedir a quienes aún contemplan rosas en ristre, a esa camarilla de poetas que facturan pompas de jabón y nos las venden como algo excepcional, que se encierren en sus cátedras, o en sus jurados o en sus chanchullos editoriales, y den paso a lo nuevo».

Un planeta casi por entero habitado por becarios, marcados con la Estrella de David en la manga, porque, como asegura el poeta, «becarios somos todos y todos vamos marcados, sin saberlo, por la estrella judía en la manga en recuerdo de quienes se vieron obligados a perderlo todo por culpa de la sinrazón».

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