Publicado Martes , 26-01-10 a las 17 : 13
Al final, contra lo que apuntaban los rumores, Ferrán Adriá no se retira. Simplemente, como acaba de anunciar en Madrid Fusión, cerrará dos años su restaurante para tener un tiempo de reflexión.

Para el cocinero de Rosas, el formato actual de El Bulli se ha acabado. Por eso quiere tomarse dos años sabáticos que le permitan pensar en nuevas fórmulas. Todavía no sabe cuáles, aunque, como aseguró, cuando vuelva a abrir nada será igual.

Si tenemos en cuenta que Adriá tiene 47 años y está en su mejor momento creativo, un parón de dos años puede convertirse en una nueva revolución en la cocina. Él, desde luego, se siente con fuerzas para hacerlo. Por eso una de sus frases frena las especulaciones sobre un cierre definitivo: “Estamos a mitad del camino y no en el final”.

Han sido estos últimos diez años de una intensidad plena. Por eso, Adriá y su socio, Juli Soler, aseguran que quieren normalizar sus vidas. Pero no teman. Para Ferrán la cocina lo es todo, no sabe vivir sin ella. Por eso, el futuro de El Bulli, parón de dos años incluido, se presenta magnífico. Porque, hoy por hoy, el cocinero catalán no tiene reemplazo. La prueba está en el interés mediático, cerca de doscientos periodistas, que levantó la rueda de prensa de ayer. La duda es si lo que interesa es la gastronomía o interesa Ferrán Adriá. Y sospecho que es más bien lo segundo.

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