Actualizado Miércoles , 10-02-10 a las 12 : 49
Los testimonios de quienes han vivido el devastador terremoto en Puerto Príncipe, la capital haitiana, aseguran que la tierra comenzó a temblar, todos gritaron en estado de shock y la capital se convirtió en un gigantesco bloque de escombros. El reportero de Reuters Joseph Guyler Delva cuenta que ha visto docenas de muertos y heridos. "Los he visto bajo los escombros. La gente gritaba "Jesús, Jesús" y corría en todas direcciones. Era un caos total".
Carel Pedre, que trabaja en la televisión y la radio de Puerto Príncipe, cuenta que los haitianos pedían ayuda, ensangrentados en las calles. "Vi un cine, un supermercado, un cibercafé y un edificio de apartamentos hechos trizas".
No hay electricidad ni servicio de teléfonos, así que la gente no puede ponerse en contacto con sus familiares.
"Hay réplicas cada 15 ó 20 minutos que duran unos cinco segundos. El primer temblor fue tremendo. No vi ningún equipo de emergencia. Al principio eran los vecinos quienes se ayudaban. La gente estaba desconcertada. No sabían qué hacer ni dónde ir".
Ian Rodgers, australiano que trabaja con Save the Children en Haití, recuerda cómo los afectados buscaban a sus familiares entre las casas. "Puedes sentir su dolor al darse cuenta de que no pueden encontrar a sus hijos", lamenta.
"Y entonces escuchas gritos bajo los escombros. Y gritos de quienes se abrazan cuando encuentran a alguien vivo en medio de toda esta devastación". Rodgers añade que los equipos de rescate intentan encontrar vehículos para evacuar a los heridos, porque toda la infraestructura y las comunicaciones de la ciudad se han caído.
Gente caminando sin rumbo, en estado de shock
Henry Bahn, funcionario del Departamento de Agricultura de EE.UU. de visita en Haití, caminaba hacia su hotel cuando la tierra empezó a temblar. "Se escuchó un ruido tremendo y la gente gritando en la gistancia. Todo está lleno de cables y trozos de muros destrozados y todo lo que veo es gente pidiendo ayuda y llorando".
Troy Livesay, misionero cristiano que trabaja en Puerto Príncipe, ha podido escribir en Twitter, donde describe los cuerpos sin vida en plena calle y la gente caminando sin rumbo, en estado de shock.

"La capital siempre ha estado como a medio construir, así que al conducir por la noche es difícil ver el daño, y entonces te encuentras con grandes pilas de escombros y un supermercado destrozado".
«No podía ni levantarme»

El padre de Valerie Moliere, de 15 años, fue quien la ayudó a salir de su casa. "No podía ni levantarme. Estaba en el suelo. Mi padre tuvo que sacarme fuera," cuenta a la cadena de televisión ABC. "Ahora mismo lo único que veo es gente corriendo, llorando y gritando. Las casas están destrozadas y la gente camina ensangrentada".

También el edificio del aeropuerto ha quedado severamente dañado, según el testimonio de los pasajeros de un vuelo a Miami que despegó de Puerto Príncipe poco después de registrarse el seísmo. "Pensamos que era algo que se había estrellado contra el edificio".

Jesús, un comerciante que se encontraba en Haití en el momento del siniestro, relató a Efe escenas de desolación tras el suceso. Dijo que cuando se produjo el sismo se encontraba en Fond Parisien, una zona rural próxima a Puerto Príncipe, lugar en el que se hundió una explotación minera y quedaron personas atrapadas.
También se cayó un hospital y se derrumbó una escuela, según el testigo.
"Todo el mundo temblaba, era como un baile, la gente salía de los vehículos, corría y gritaba", relató Jesús, quien describió que "la carretera se abrió por la mitad" ante sus ojos.
El fenómeno se dejó sentir prácticamente en toda la isla de La Española, cuyo territorio comparten Haití y la República Dominicana, aunque en este último país las primeras informaciones oficiales no revelan daños trágicos.

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