«¿Qué fue de los Morgan?»
2009
103 minutos
Director: Marc Lawrence
Actores: Hugh Grant, Sarah Jessica Parker, Sam Elliott, Mary Steenburgen, Elisabeth Moss, Michael Kelly
Género: Comedia
Actualizado Miércoles , 10-02-10 a las 12 : 03
>Nos hacen perder el tiempo y, aún a sabiendas de que sería mejor quedar con la rubia de turno, seguimos cayendo en la trampa y vamos a ver al inglés éste que nos tiene robado el corazón. Es verdad que Hugh Grant está muy desmejorado (ya tiene 49 años), gordito y ramplón, que siempre hace el mismo papel de bobo entrañable y de peluche torpón pero, con todo, suyas son las únicas frases salvable de una película previsible de principio a fin.
Cuando se ve un cartel en el que se anuncia a los protagonistas en vez de anunciar el contenido, mal asunto. Si además una de las estrellas es la esmirriada canija y medio anoréxica de la Parker, lo mejor es echar a correr. De por si resulta poco atractiva in situ,pero es que el papel encomendado no la hace salir del hoyo, ni la trama en sí tampoco. En realidad, casi nada es salvable de la enésima comedia románticona tonta de Hollywood. Argumento estéril y química menos cinco entre los protagonistas. Eso sí, está Hugh, su continuo tropezar y su chanza británica. Sólo por él, que gusta tanto a ellas, merece la pena el trabajito. Es que es tan mono...
Del resto uno estaría por echar un tupido velo sobre el asunto porque nada es creíble, empezando porque un tipo como Grant pierda los estribos por Parker, habiendo lo que hay por el mercado, y mucho menos que tire los escasos papeles que tiene por el barranco de la locura.
Lo demás es simplemente inverosímil. Meter a tipos como Elliot o a la estupenda Mary Steenburger en una trama similar sí que resulta ofensivo para el buen gusto. La historia en sí es llana: un matrimonio a punto de derrumbarse por un quítame allá un desliz (cómo son los yanquis de puritanos con su falsa doble moral) que en el intento de reconciliación por parte de él (que ella es una borde de cuidado), presencian un crimen.
De ahí a la protección de testigos hay un solo paso cuando, en realidad, debería haber cientos de ellos. Pero he aquí el problema: todo en el argumento es improvisado, hecho con dos dedos, escasamente trabajado, ni una vuelta de más. Lo de siempre pasea ante nuestros cansados ojos: parejitas del tres al cuarto intentando solucionar problemas mundanos.
Lo irritante del asunto es ver cómo en meca del cine se gastan insolentes cantidades de dinero en generar estupidices similares mientras que ideas atrevidas y originales se quedan en la mochila de muchos sólo porque no aseguran beneficios.
Quitando los secundarios, siempre estupendos, hay poco que rascar: cinco o seis momentos estelares de Grant en los que recuerda mejores momentos (cuando metía la pata ante la MacDowell o ante la Roberts) y ya, porque a la larga uno acaba por sentir pena ante un buen chico que sólo sabe hacer de buen chico, por muy bien que lo haga y nos haya proporcionado excelentes momentos.
Por lo visto, el director asegura que el papel fue escrito específicamente para Hugh Grant así que parece ser que el resto de la obra: argumento, diálogos, escenario o coherencia en la narración quedó en segundo plano. De hecho, en su visita promocional, lo más que Grant pudo decir de la película fue que «Jessica Parker come como un regimiento». Sin comentarios...

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