Publicado Actualizado jueves , 7-1-2010 a las 07:57:44
Apenas tres horas después de salir de la cárcel de Copenhague, Juan López de Uralde nos atiende al teléfono. Se encuentra a bordo del Rainbow Warrior, buque insignia de Greenpeace y al que fue dirigido directamente desde las puertas del penal Vestre Faengsel. Contento y agradecido por el apoyo recibido, el director ejecutivo de Greenpeace en España confiesa que todavía no ha terminado «de digerir todo lo acontecido». Su paso por la alfombra roja del Palacio Christiansborg se ha saldado con pérdidas irrecuperables: 21 días privado de libertad y unas Navidades incomunicado de su familia. «Eso ha sido lo peor -confiesa- yo sabía a lo que me enfrentaba cuando decidimos infiltrarnos en la cena de gala; es más, yo estoy preparado para ésto y más... pero mi familia no, ¿sabe lo que es que ni siquiera te den la oportunidad de explicar a tus hijos que no vas a pasar la Navidad con ellos? Lo más duro ha sido estar incomunidado, no saber lo que pasaba en el exterior... lo peor es la incomunicación», repite como una letanía. «Ya no es un tema de compromiso ecologista, estamos hablando de derechos humanos», remata.
El activista español tiene claro que su periplo y el de sus compañeros Nora Christiansen, Christian Schmutz y Joris Thijssen tiene mucho que ver con el fracaso de la Cumbre del Cambio Climático. «Ha sido desmesurado, un abuso de poder: nos han usado de chivo expiatorio».
Para López de Uralde, los acontecimientos se fueron precipitando sin orden. «Al principio nos dijeron que nos deportarían la mañana siguiente, que no habíamos cometido ningún delito; sin embargo, en las 24 horas siguientes algún tipo de orden política decretó lo contrario. Ha sido inconcebible, nos han tenido veinte días en la cárcel y hasta ayer nadie nos interrogó. Hemos estado perdiendo el tiempo».
López de Uralde critica el «excesivo uso de la fuerza» del gobierno danés. «Fue un acto pacifista, demostramos lo fácil que es colarse en el acto más relevante de la Cumbre y eso se volvió contra nosotros».
Calmado y prudente, el director de Greenpeace España se emociona cuando habla de las muestras de apoyo recibidas en todo el mundo. «Los medios de comunicación nos habéis apoyado muchísimo, los simpatizantes y hasta gente que incluso nunca se ha sentido especialmente vinculada con nuestra causa. Respecto a la embajada española, no tengo más que buenas palabras, en cuanto tenga un momento pienso escribirles una carta de agradecimiento: me siento orgulloso de ser ciudadano español».
Contando las horas que le separan de su familia y de España, Juan López de Uralde recuerda su última Nochebuena. «Cenamos a las ocho y nos permitieron hacerlo en compañía, de dos en dos, en la celda. Durante esa noche, ninguno habló de la Navidad, sólo del caso, de los abogados... preferimos desconectar y no hablar de nuestras familias: hubiese sido muy duro».

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