Publicado Actualizado domingo , 3-1-2010 a las 02:52:38
E. P. RODRÍGUEZ-SOMOZA
SANTIAGO. Libertad de elección para la enseñanza de sus hijos. A viva voz, los padres de los estudiantes gallegos exigían acabar con la imposición que el bipartito aplicó en las aulas al poco de tomar las riendas de la Xunta. Con la llegada de elecciones, el PP arrasaba en las urnas con la promesa, bajo el brazo, de un cambio en esta dirección. En su programa, los populares garantizaban dar respuesta a una de las demandas más clamorosas a la sociedad creada entre socialistas y nacionalistas.
Nueve meses al frente de la Administración gallega, el tiempo que lleva el equipo de Alberto Núñez Feijóo, y el nuevo decreto del gallego en la enseñanza ha pasado del papel a la realidad, si bien no ha estado exento de polémica. A todas miras la normativa avala un equilibrio real y blindado entre lenguas, que permite por primera vez la elección a los padres y alumnos, al tiempo que cumple con la Constitución, el Estatuto de Autonomía y la Ley de Normalización Lingüística. Si bien, la celeridad y agilidad con la que el Ejecutivo autonómico ha querido responder a su promesa electoral ha levantado ampollas entre más de un colectivo, que cita entre sus argumentos que la medida supone un «retroceso y una involución».
En este sentido se pronunció ayer el Movimiento de Renovación Pedagógica Nova Escola Galega, que ha pedido recuperar el entendimiento para lograr acuerdos y consenso a partir de lo previsto en el Plan General de Normalización Lingüística (PNL) de 2004. A su juicio, el texto presentado por la Xunta «desconsidera los preocupantes datos sobre la salud del idioma al renunciar a la adopción de medidas realmente efectivas de protección y promoción del gallego».
Al igual que este movimiento pedagógico, pero mucho más crítico y duro en su reacción, el presidente de A Mesa pola Normalización Lingüística, Carlos Callón, tildó la norma «galegófoba» e «inaplicable», al tiempo que anunció que acudirá a la vía de las «denuncias internacionales» para echar abajo el decreto.
«Una decisión política»
Similar visión aportan las declaraciones vertidas por la Coordinadora Galega de Equipos de Normalización e Dinamización Lingüística, al considerar «clara» la discriminación del gallego en el borrador presentado por la Xunta, atribuyendo ésta a «una decisión política y no pedagógica».
No obstante, desde el Ejecutivo autonómico mantienen que la intención es la de llegar a equiparar ambas lenguas cooficiales, sin que predomine una sobre otra, muy lejos de la exclusión -en uno u otro sentido- a la que se refieren las diferentes plataformas. En este sentido, el planteamiento inicial contempla dividir a medio plazo las horas lectivas, «con un tercio en gallego, un tercio en castellano y otro tercio en lengua extranjera, predominantemente en inglés», tal y como indicó ayer el presidente, Alberto Núñez Feijóo, en su intervención en una entrevista en Radio Galega.
Así, contra la normativa antigua que supuso una inmersión lingüística que rompió el equilibrio, el Gobierno propone ahora a los alumnos que elijan el idioma que consideren oportuno -tanto en expresión oral como escrita-, para dirigirse a sus profesores.

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