esperanza, para, stephany
esperanza, para, stephany
Publicado Actualizado miércoles , 30-12-2009 a las 04:06:07
Stephany Díaz tiene 13 años y un dolor de estómago terrible. Padece gastritis crónica, pero los médicos del hospital de Getafe la están tratando. De hecho, cuando se marchó a Bogotá (Colombia) a ver a sus abuelos, se llevó el tratamiento con ella. Eso fue hace más de un mes. Ahora, Stephany sigue atrapada en Bogotá, como un «efecto colateral» más de la caída de Air Comet. Sus padres, en paro, no pueden sufragar otro billete de vuelta, y el que compró el abuelo con la compañía ahora quebrada es sólo papel mojado.
Edilberto Díaz, el padre, vive en Leganés con su esposa. Llevan años en España, pero la crisis les ha arrollado como a tantos miles de trabajadores: ambos están ahora desempleados, y ya lo dice el refrán, donde no hay harina, todo es mohína. La escasez de recursos complica la situación de vuelta para la joven, con la que hablan por teléfono casi a diario. Hoy tenía que estar volviendo a su casa.
Nueva consulta el 22
Ayer mismo platicaban con la muchacha. «Ella está preocupada, no sabe cuándo va a poder volver», explican en su casa. Su estómago, además, no mejora. «Me dice que tiene fuertes dolores, y los diez días de tratamiento médico ya se acabaron», señala su padre, que pide una solución para devolverle a su niña, pendiente aún de nuevos exámenes médicos: «El día 22 de enero tiene otra consulta», asegura, mostrando la citación.
Los medios se han hecho eco de la noticia, no sólo en España: ayer hablaban con una radio colombiana, que les entrevistó a ellos y a la niña para explicar su caso. Uno entre los muchos dramas familiares que se han vivido estos días en el aeropuerto de Barajas y en otros de diferentes puntos de Hispanoamérica, con motivo del cierre de la compañía Air Comet.
La presión ejercida se une a los esfuerzos que realiza la embajada de Colombia en Madrid para encontrar una fórmula adecuada. Ayer mismo lo explicaba a ABC la agregada de prensa en la capital, Carolina Martínez: «Tenemos noticia del caso, y estamos mirando la manera de apoyarlo. Es una prioridad para nosotros, pero aún no hemos cerrado una solución», apuntaba a primera hora.
El principal obstáculo, aclara, es de capacidad de los aviones: «Casi no hay plazas físicamente para volver, por la Navidad». No obstante, continúan sus gestiones.
De hecho, en la tarde de ayer Edilberto recibió una llamada en su móvil: «Era de la embajada; nos han pedido los contactos de los abuelos en Colombia, y la documentación que verifica que estamos en el paro», explica su esposa.
Esperan una llamada
Desde la embajada les aseguraron que esperaban tener «pronto» la oportunidad de llamarles con noticias de una solución a su caso. La niña, mientras, no es ajena al revuelo que ha despertado, aunque está bien y «muy contenta: hacía casi cinco años que no veía a los abuelos, así que éstos la tienen allí de maravillas», asegura su padre.
Mientras esperan el desenlace, se deshacen en agradecimientos hacia quienes están trabajando por ayudarles.
El parte médico recoge los resultados de una endoscopia realizada a Stephany, con el diagnóstico de su dolencia: una gastritis crónica que necesita tratamiento

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