Actualizado Miércoles , 10-02-10 a las 10 : 06
Estelle es una de las 100.000 personas que compró su pasaje para volar con Air Comet. Pero tuvo la mala suerte de pagarlo este mismo lunes, cuando la compañía ya había comunicado su quiebra.
«Mi pareja compró los billetes media hora después de que la empresa hubiera anunciado su cierre. Él no lo sabía y yo tampoco. Nos enteramos al día siguiente», explica esta editora de 30 años que ve ahora cómo su viaje al otro lado del Atlántico está en el aire.
Estelle tenía pensado viajar hasta Perú el próximo febrero y pasar allí tres meses. Comparó precios en su agencia de viajes y comprobó que con Air Comet ahorraba unos 500 € en los pasajes de ella y de su pareja frente a lo que ofrecían otras compañías.
«Al principio nos advirtieron de que la empresa sufría altibajos, por lo que decidimos aplazar la compra, pero la semana pasada nos indicaron que Air Comet ya estaba saliendo del bache, porque ofrecía comisiones a los vendedores, y reservamos el billete», apunta.
Ahora, Estelle se pregunta cómo una compañía «que ya estaba quebrada» seguía recibiendo dinero. Algo que reflejó en la queja que presentó ayer en la oficina habilitada en el Campo de las Naciones de Madrid para atender las quejas de los damnificados por el cierre de la compañía, donde afirma que Fomento ha montado «una pantomima».
«Nos han sacado de Barajas para que no montemos follón»Muchos papeles a rellenar y pocas respuestas. Es lo que se encontró Nico, la pareja de Estelle, cuando acudió a la oficina de quejas, en la que sólo 20 funcionarios atendían las quejas de miles de personas. Después de esperar una hora, un trabajador le ofreció un papel en el que expuso sus quejas. Y ya está. Ni le dijeron cómo se pondrían en contacto con él ni qué era lo que tenía que hacer después. Nada salvo esperar.
Ahora, Nico y Estelle aguardan a que les devuelvan el dinero que pagaron, porque creen que la reubicación en otras compañías es imposible en su caso. Pero se sienten «afortunados, porque en Barajas se han quedado tiradas familias enteras con niños, y tienen muchos más problemas que nosotros».
De momento, la pareja no se ha planteado reclamar nada más que la vuelta de lo que pagaron. «Estamos en crisis y si una empresa cae, pues cae. Tampoco nos vamos a comportar como animales», afirma Estella. Pero también advierte que «si no nos dan respuesta, haremos algo».

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