El líder de los aragonesistas asegura que no abandonarán el Gobierno y deja en manos de Iglesias la posibilidad de convocar elecciones anticipadas
Actualizado Sábado , 19-12-09 a las 14 : 31
El distanciamiento entre los socios del Gobierno aragonés a causa de la Ley de Lenguas que promueve en solitario el PSOE es más patente que nunca. Ayer fue el vicepresidente autonómico y líder de los aragonesistas, José Ángel Biel, el que endureció sus críticas contra la nueva normativa, que será aprobada en el pleno de las Cortes la próxima semana. Explicó que no llega en el momento más adecuado y arremetió contra el PSOE por haber pactado la nueva ley con los nacionalistas antes que con ellos.
«No era el momento propicio para sacar esta ley y mucho menos para hacerlo peor de lo que había entrado» en la Cámara aragonesa, aseguró ayer Biel en una conferencia que pronunció en Madrid. A ella asistieron destacados líderes socialistas, entre ellos Eva Almunia, a la que muchos señalan como la candidata del PSOE aragonés en las próximas elecciones autonómicas de 2011.
La Ley de Lenguas, impulsada por los socialistas en cumplimiento de lo que recoge la Ley de Patrimonio Cultural aragonés de 1999, ha abierto una brecha en la coalición PSOE-PAR y ha tensado sus relaciones. Sin embargo, no es el único motivo de confrontación que se ha dado en los últimos meses. La financiación autonómica también provocó un rifirrafe entre ambas formaciones. A pesar de ello, la sangre no ha llegado al río. El PAR lo tiene claro: no van a abandonar el Gobierno de Aragón y deja en manos de sus socios del PSOE la posibilidad de romper la coalición, convocando elecciones anticipadas. Los aragonesistas aseguran que tienen un compromiso político con los ciudadanos, razón más que suficiente para mantenerse «al pie del cañón».
Biel explicó que «somos copropietarios del Gobierno, hemos formado uno diferente, muy potente, con políticas moderadas, un gobierno de base amplia en el que todo el mundo se siente cómodo».
A cuestas con el catalán
La denominación como catalán de las lenguas que se hablan en la zona oriental de Aragón es lo que ha provocado la falta de entendimiento. Los socialistas creen que lo que se habla en estas poblaciones es catalán, mientras que el PAR no está dispuesto a que está palabra se cite en el texto de la ley. El acuerdo no ha sido posible y el PSOE ha tenido que buscar los apoyos que le faltan para sacar adelante la ley en CHA.
El PSOE buscó un texto moderado para huir de la confrontación. No declaró cooficialidad alguna y tuvo especial cuidado en acotar la ley para que reconociera derechos, pero no fijara obligaciones en el uso de las «lenguas propias». El problema es que ellos sostienen que en Aragón, además del castellano, se habla el aragonés —en el norte— y el catalán. CHA opina lo mismo. Pero PAR y PP dicen que lo que se habla en las comarcas limítrofes con Cataluña no es catalán, sino modalidades lingüísticas propias.
Firmas contra la nueva ley
Por su parte, el PP ha iniciado su ofensiva en la calle. Conscientes de que su minoría parlamentaria les pone muy difícil la negociación en la Cámara, pusieron en marcha una recogida de firmas contra la nueva ley. En una semana, 38.000 ciudadanos, de los 1.300.000 que tiene la Comunidad han mostrado su rechazo. Son un 3 por ciento.

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