El actor ha fallecido esta misma mañana en Madrid y será enterrado mañana en Burgos. El velatorio se celebrará durante todo el día en el Tanatorio madrileño de la M-30
Actualizado Martes , 01-12-09 a las 19 : 29
Esta misma mañana ha fallecido en Madrid el director, actor, escritor y guionista Paul Naschy. Sus amigos y familiares podrán rendirle homenaje y darle su último adiós a lo largo de todo el día en el madrileño Tanatorio de la M-30, si bien el entierro se celebrará mañana miércoles en Burgos.

Como paradójica coincidencia y jugada del destino, la XIII Muestra de Cine Independiente y Fantástico de Toledo rendía en estos días homenaje a Naschy, junto al recuerdo cinematográfico a Narciso Ibáñez Menta (1912-2004). Mientras esto sucede, Ángel Gómez Hernández se hace con el premio del público en la cuarta edición de la Puesta de Corto del Campo de Gibraltar por “Lágrimas de papel”, donde aparecía Paul también.

A esto hay que añadir que el pack remasterizado con siete de sus filmes se ha agotado en una semana, según una llamada telefónica que la Fnac madrileña hizo al actor… Así era la vida de Paul Naschy, que no su realidad cotidiana, que pasaba por la hospitalización en el Rúber de Madrid para realizar una intervención quirúrgica que pretendía salvarle la vida del cáncer de páncreas que padecía desde hace un año, como ya informó este periódico. Pero no pudo ser y hoy nos ha dejado, con el recuerdo imborrable de sus estupendas interpretaciones.
Animado hasta el último momentoPese a todo, su ánimo no decaía. Parecía estar más preocupado de su gente, “en su mayoría jóvenes, muy jóvenes” –y es verdad- que de su salud: “Qué más quisiera que poder estar en Toledo, donde me han dedicado una estatua por mi contribución al cine fantástico… ¡Qué se le va a hacer! Aquí me ve, esperando a que esto pase, si Dios quiere. Usted es una de las personas que mejor me conoce y sabe lo que he podido luchar en la vida para que se tomara en serio el trabajo. Se han necesitado más de 40 años. Ahora prologa mi biografía Christopher Lee o escribe en uno de mis libros Steven Spielberg. Grandísimos y humanos personajes con quienes hablo de vez en vez por teléfono y me dan ánimos. Tengo un proyecto con Lee para trabajar juntos y me lo recuerda frecuentemente”, decía un franco Naschy hace unos días a este periódico.
Junto a él escuchaba Elvira, su esposa y fan número uno. “Siempre juntos. Recuerdo que cuando tenía su pequeñita oficina salió el personaje de Valdemar, que se haría célebre en Alemania. País que salió al encuentro de mi marido para que pudiera hacer «La noche de Walpurgis, El gran amor del conde Drácula», ya que en España no le interesaba a ningún productor de entonces”, continúa ella sin rencor en el gesto.
Y es que hay que ser muy hombre y poseer el talento, educación y voluntad de los que Naschy rebosaba por cada uno de sus poros, para que tras dar el pelotazo en taquilla con las primeras películas pasara a vivir las más degradantes calamidades laborales durante ocho largos años, “en los que nadie se acordaba de mí, no había nunca nadie al otro lado del teléfono para proponer un trabajo, ni se me tomaba en cuenta en el mundo del cine, pese a ser ya reconocido en el mundo entero. Parecía un apestado. Prefiero no recordar nada de aquello, porque en es tu interior el que funciona. Y si pensaba que lo que hacía en el cine podía dar muchas oportunidades a otros españoles, ya que se vendían a todos los países del mundo. Sólo tiene que mirar la cantidad de páginas web que me dedican por todo el planeta. Cómo puedo ser rencoroso viendo a chavales jóvenes que se acercan para que les firme fotos a la vez que sus padres dicen que crecieron viendo mis películas. Guardo muy buen recuerdo de todos los directores con los que he trabajado. No dejo fuera a ninguno”.
Al otro lado del espejo. O sea, cuando él dirigía, tampoco ha llegado hasta nuestros días queja alguna de los actores a sus órdenes en títulos como “Inquisición”, “El retorno del Hombre-Lobo”, “La noche del ejecutor”, “Mi amigo el vagabundo” o “El huerto del francés”. Melancólica y última confesión de Paul Naschy, al que hoy el mundo de la Cultura rendirá homenaje: "Voy a decirle una cosa: Si tuviera que dejar el trabajo, me siento tan orgulloso que me iría feliz. He conseguido lo que deseaba, el poder demostrar que no ha sido baldío”.

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...
Facebook ABC.es