Actualizado Jueves , 26-11-09 a las 14 : 21
José Luis Rodríguez Zapatero habla hoy sobre el editorial conjunto de doce medios catalanes para presionar al Tribunal Constitucional a que adopte una sentencia favorable al «Estatut» de Cataluña. Y no modifique una coma, por «la dignidad de Cataluña», que es como se llama el artículo consensuado. Y Zapatero, hoy, dice que siente «mucho respeto» por esa fórmula de presión mediática. Zapatero, tres años atrás, el 13 de noviembre de 2003 en el Palau Sant Jordi, emblemático escenario de celebraciones socialistas, pronunció una frase que dio la vuelta por todos los móviles de las Nuevas Generaciones del PP, en forma de SMS que contenía sus palabras de forma literal: «Apoyaré la reforma del Estatuto de Cataluña que apruebe el Parlamento de Cataluña». Ese apoyo, pronunciado en plena campaña de las elecciones catalanas en las que Pasqual Maragall accedió al poder, le ha granjeado al presidente del Gobierno un reguero de críticas y le pone hoy, a vueltas ante la «inminente» sentencia del TC (o no tan inminente, porque el propio Zapatero vaticinó ayer que no saldrá antes de Navidad), en una complicada situación política que él mismo habría propiciado y que le estallaría en las manos.
2003: descabezaron a CiU
Hace ya seis años, Zapatero fue el gran impulsor en el contexto nacional de aquel texto que defendía el primer tripartito catalán, que descabezó a CiU del poder, y que Pasqual Maragall. En el mitin en el Palau Sant Jordi, el entonces candidato socialista a presidir el Gobierno se comprometió a dar alas a la reforma del «Estatutoautonómico que aprobase el Parlamento de Cataluña». El siguiente paso fue superar con éxito el trámite en la Cámara catalana: antes, Maragall y el jefe de la oposición en Cataluña, Artur Mas, cerraron un acuerdo «in extremis» sobre la financiación y la laicidad en la enseñanza, se superó el corte, con 120 votos a favor de CiU, PSC, ERC e ICV-EA y los 15 en contra del PP regional de Josep Piqué.

Siguiente paso: el 2 de noviembre de 2005, el Pleno del Congreso del os Diputados celebró el debate de toma en consideración en el que intervinieron Mas, la socialista Manuela de Madre, Josep Lluís Carod-Rovira, por ERC, y el propio Zapatero para mostrarse partidario de tomar en consideración el «Estatut».

«Noche de la nicotina» entre Zapatero y Mas
El 21 de enero de 2006, Zapatero de nuevo y Mas sellaron un preacuerdo durante una maratoniana noche que se dio en llamar «la noche de la nicotina» a cuenta de dos temas muy controvertidos: la definición de Cataluña en el preámbulo del Estatuto -con el concepto «Nación» como guiño histórico- y sobre el modelo de financiación autonómica. Tras este aciago pacto, el 30 de marzo de 2006 las Cortes españolas suscribieron el texto. Sólo el PP votó en contra del texto que iba a ser sometido a referendo el 18 de junio de 2006 entre los ciudadanos de Cataluña; mientras que ERC se abstuvo.
Esa abstención inclinó la balanza definitivamente. A causa de su oposición al texto y ante la campaña de la consulta en Cataluña, el presidente Maragall optó por cesar de sus cargos a todos los consejeros de ERC, que quedaban fuera del Ejecutivo de Cataluña. A pesar de la elevada tasa de abstención (un 51 por ciento) en la consulta popular, el proyecto estatutario fue aprobado por la mayoría de electores que acudieron a votar el 18 de junio (un 73,2 por ciento de ellos), aun cuando un gran porcentaje se manifestó en contra del texto (una quinta parte de la ciudadanía catalana) y otro 5,3 por ciento votó en blanco.
El cese forzado de los apoyos de ERC provocó el adelanto de las elecciones autonómicas en Cataluña, convocadas para noviembre de ese mismo año, 2006. Ganó Maragall. Ganó el «Estatut». Y comenzó a aplicarse...

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