El rapero publica su segundo disco «Trastorno bipolar»
Porta: «Me insultan por no ser de un barrio obrero»
ABC Porta, en una imagen promocional
Se cuentan por miles los que quieren darle una paliza. Algunos lo han intentado en plena calle, otros simplemente no han parado de insultarle en internet. Y es que la envidia corroyó a muchos por dentro cuando con sólo 19 años se convirtió en el fenómeno de ventas del hip-hop nacional con su debut, «En boca de tantos». «La mayoría de las veces que me insultan paso de largo, pero cuando algún listo se ha pasado he tenido que pararme y pelearme, porque todos tenemos un límite».
Su caso demuestra la futilidad de lo «cool». Hace tres años, en el mundo del hip-hop empezó a hablarse de un chaval con muy buen «flow» -capacidad para enlazar fraseos con velocidad y sentido del ritmo- cuyas maquetas arrasaban en MySpace. Las revistas especializadas le buscaban para entrevistarle, y emisoras como Radio3 lo presentaban como un nuevo fenómeno del rap. Pero cuando su disco salió a la calle muchas quinceañeras lo compraron, y su credibilidad se fue al garete. Sin comerlo ni beberlo se había convertido en un rapero de juguete, en un paria, y los fundamentalistas empezaron a acusarle de «popero» y a boicotear sus conciertos «a botellazo limpio, como ocurrió la última vez que actué en Lavapiés. Querían lincharme».
Porta lo cuenta todo en «Trastorno Bipolar», nuevo álbum en el que reconoce que muchas de las crías que le adoran no entienden el rap, sino que van detrás de una cara bonita. «Si se pone de moda mi música qué le voy a hacer, no voy a cerrar las puertas a quienes quieran escucharme», asegura. «El problema de fondo es que muchos raperos se meten conmigo porque no soy de un barrio obrero. Por tener la suerte de haber nacido en un barrio de esos que llaman «bien» ya sólo puedo ser un pijo, un «achantao», es como si tuviese prohibido tener credibilidad».
Dejando de lado el debate de si los raperos «malotes» sí la tienen -la credibilidad-, hay que decir que Porta no se corta en introducir temáticas como el acoso escolar o los videojuegos, que podrían encasillarle en algo así como «rap adolescente». Pero luego es capaz de codearse con popes del hip-hop marsellés como PSY4 de la Rime, que han colaborado en «Trastorno Bipolar». «Les expliqué que en España despierto mucho odio entre los raperos, para que no hicieran la colaboración engañados. Les dio igual, les caí bien y lo hicieron encantados. El próximo al que apunto es Eminem (risas)».

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