Actualizado Viernes , 06-11-09 a las 19 : 06
Llevan tres semanas «pululando» por la capital y desde este lunes prestando su servicio al público. Son las «moto-taxi», una nueva forma de transporte de viajeros que aterriza en Madrid. Y no sin polémica.

Las asociaciones del taxi no han perdido un minuto en protestar por la competencia que puede suponer el nuevo servicio, además de porque, según ellos, carece de licencia. Algo que la propia Comunidad de Madrid, a través de su Dirección General de Transportes, rebate: la ley de ordenación del transporte terrestre exime a los vehículos de menos de tres ruedas de tener esa licencia.

Ni siquiera el propio gerente de la empresa «Moto-city», que ha traído el servicio a Madrid, entiende la polémica. «Deben aceptar el progreso», opina Benjamin Darmendrail. «No somos la competencia, porque tenemos nuestro propio tipo de clientes. El taxi es fundamental, pero es que esto es otra cosa», comenta el máximo responsable de las nuevas moto-taxi, «porque no cogemos gente por la calle, funcionamos por reserva, y sólo a una persona, cuando ellos pueden albergar entre 4 y 6 ocupantes». A continuación, relata sus ventajas: descongestiona el tráfico, es más rápido y menos contaminante. «Además, estudiaremos incluir motos eléctricas», anuncia.

Sin polémica en otras ciudadesEl transporte de viajeros en moto ya existe en otros lugares del mundo. Desde Murcia hasta Camboya, donde es el transporte de viajeros mayoritario. Y en la mayoría de las regiones no se ha producido (o, al menos, ya se ha superado) un conflicto entre taxistas y «moto-taxistas». Sin embargo, el tipo de servicio dista mucho si comparamos una ciudad desarrollada con otra perteneciente a los países más pobres.

De esta manera, en Asia los vehículos son de menor cilindrada y los clientes de toda extracción social. La ya mencionada Camboya, India o Tailandia cuentan con miles de motociclistas dispuestos a ofrecer el servicio, unas veces más precario que otras. También en Sudamérica se encuentran estos rasgos, como en Brasil, Cartagena (Colombia) o Caracas (Venezuela), donde miles de moto-taxis han sido declarados de «utilidad pública» por el Gobierno caraqueño.

Europa sin embargo no es lo mismo. Aquí el servicio tiene como público fundamental personas de negocios que necesiten un transporte rápido por la ciudad o, por ejemplo, para trasladarse al aeropuerto u otro centro de transportes. Y esa es la idea que «Moto-city» quiere implantar en la capital española.

Una idea que Londres compatibiliza los taxis de dos y cuatro ruedas desde los años noventa, con varias empresas explotando el servicio; Dublin, Berlín y Ginebra lo instalaron hace no mucho. De hecho, en la ciudad suiza ccomparten parada taxis y moto-taxis. También en Francia rueda este sevicio desde hace seis años con gran éxito. «Allí cualquier ciudad más o menos grande tiene uno o varios servicios de moto-taxi», explica Darmendrail con su marcado acento francés. Y es que en París cuentan con 450 motos, además de estar establecido en ciudades como Nantes, Marsella o Lyon.

Euro y medio por servicioDe momento, las ambiciones de Darmendrail no llegan a esos números. Sólo dos motos (la primera, apodada «Dulcinea») cubren la media de cinco servicios diarios que llevan realizando desde el lunes. «Pero ya estamos hablando con nuestro concesionario para ampliar el parque, porque llegamos justos a los pedidos». En cuanto a pilotos, Darmendrail asegura que se aprovisionrán de ex policías o ex guardias civiles, «porque conocen perfectamente la ciudad». Por cierto, la empresa busca nuevos pilotos para atender los pedidos 24 horas.

Porque el servicio se basa en eso, en pedidos. El cliente llama para reservar una moto, indicando la hora y lugar de salida y el lugar de llegada. A partir de ahí, «Moto-city» elabora el presupuesto para que se sepa con antelación. Las cantidades se calculan por kilómetro recorrido, con un precio de 1,45 euros por cada 1.000 metros (algo más barato que en otras ciudades europeas).

Eso sí, con un precio mínimo de diez euros «por gastos de mantenimiento». Así, para ir de Atocha a Plaza de España (más de cuatro kilómetros), la tarifa no sería de 6,5 euros, sino de diez. Sin embargo, para trasladarse de Atocha a Barajas, la tarifa sube a unos 19,5 euros por unos trece kilómetros y medio. Por eso Darmendrail sentencia la polémica con los taxistas: «Nuestro servicio no compensa para un trayecto corto o muy largo, porque no hacemos ninguno de los dos. Así que no hay competencia».

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