«Las clínicas y el feminismo más rancio han metido al Gobierno en este lío »
La conclusión a la que he llegado hablando con alguna gente del PSOE y viendo lo que pasó en la comisión parlamentaria es que el detonante de poner en marcha esta ley es la reclamación de las clínicas abortistas que están involucradas en procesos penales serios y ven que su negocio puede acabar con ellos en la cárcel. Entonces han pedido al Gobierno que les saque de este entuerto mayúsculo. Y el tiempo lo confirma: el PSOE no lo llevaba en su programa electoral, pero el caso Morín se convierte en el detonante. Las clínicas se reúnen con la ministra Aído y con el ministro de Sanidad Bernat Soria y se anuncia el proyecto de ley. Los mismos del PSOE en la comisión del Parlamento a quienes hicieron comparecer para explicar la necesidad de la reforma fue a los dueños de las clínicas del aborto. Lógicamente a esto se sumó ese sector rancio del feminismo más radical que todavía sigue existiendo en el seno del PSOE. Unas incomprensibles feministas que en nombre de la mujer piden algo que es tremendamente machista: que los hombres podamos tener relaciones sexuales sin consecuencias y que nos arregle el problema la mujer sufriendo en su propia vida. Más machista no puede ser.
Actualizado Sábado, 17-10-09 a las 10:05
Benigno Blanco se ha quedado sin despacho, lo tiene inundado de cientos de cajas que contienen las 20.000 camisetas que se venderán en la Manifestación de esta tarde. No se ven ni la mesa ni el sillón. Para realizar la entrevista debe invadir cordialmente un cuarto contiguo. Se le nota cansado, pero exultante. No en vano parece que esta tarde se van a batir todas las previsiones de asistencia. El millón de personas está garantizado y superarlo parece lo más probable. Jamás tanta gente se habrá reunido para gritar al unísono: «No al aborto».
Foro tiene un historial impresionante de organizar grandes movilizaciones ¿siente que la de esta tarde es especial?
— Mi apreciación subjetiva es que va a ser cuantitativamente más grande y numerosa que cualquiera de las otras que ha convocado el Foro y lo he palpado por todos los lados porque he viajado por toda España. Y he percibido un ambiente como jamás lo había sentido.
¿A qué responde la convocatoria?
— A una especie de clamor de Fuenteovejuna. Desde que empezó todo este debate del aborto, con las primeras ideas del Gobierno, empezamos a recibir peticiones de toda España de que este era un tema crucial y que había que manifestarse. Teníamos claro que el aborto no sólo justifica, sino que exige una manifestación. Sin embargo, más que de acicate de la base, hemos tenido que hacer de contención y decirles: «No todavía no. Esperad, que todo tiene su momento».
¿Y este era el momento?
— Cuando la convocamos en junio preveíamos para ahora el comienzo del debate parlamentario y hemos acertado. Acaba de llegar al Congreso y en noviembre más o menos se producirá la discusión, por lo tanto es un momento muy oportuno.
¿Qué refleja la cita?
— Básicamente, que el proceso de acostumbramiento de la sociedad española a la cultura de la muerte que significa el aborto, está dando paso ya a una recuperación de la cultura de la vida. Es un proceso que se ha vivido en Estados Unidos y que se irá viviendo en todos los países.
¿Qué se busca?
— La Manifestación no sólo va dirigida a la retirada de la nueva ley , que también obviamente, sino que el mensaje de fondo es que el debate no estará cerrado hasta que en España no haya ni un aborto. Con la ley actual, con la próxima o con la que sea. Entonces la manifestación se convierte en un paso en el camino para este proceso de fondo de luchar para que no haya abortos en España. Queremos además que si hay una ley se comprometa con el no nacido y con la mujer.
¿Se entiende que una sociedad observe impasible que cada año se produzcan más de cien mil abortos?
— Lo grave es toda una sociedad que algo tan dramático y duro como el aborto lo quiere convertir en un derecho, que lo arropa con la bendición de la ciencia, la tecnología, el poder político... Eso significa una sociedad enferma. Una sociedad que se acostumbra a la muerte habitual de manera tranquila indica que estamos enfermos. Como una sociedad que se acostumbra a la matanza de judíos, a la de otras tribus, a la de los proletarios, los burgueses o a quien sea.

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