El anarquista catalán Francisco Ferrer fue fusilado en Montjuich tras una revuelta que dejó un saldo de más de cien muertos, 2.500 detenidos e iglesias quemadas
Se cumplen hoy cien años de la ejecución, por un pelotón de fusilamiento, del anarquista Francisco Ferrer Guardia, tras haber sido condenado a muerte, bajo la acusación de ser el «instigador moral» de la Semana Trágica de Barcelona, que dejó un saldo de más de cien muertos y ochenta recintos religiosos quemados.
La también conocida como «Revolución de Julio» derivó en un estallido anticlerical, alentado por la rabia que había ido acumulando la clase proletaria contra la burguesía. Pero el desencadenante, o pretexto, que dio paso a los dramáticos acontecimientos fue la huelga general convocada el 26 de julio de 1909 para impedir el embarque en el puerto de Barcelona de los reservistas que habían sido movilizados para reforzar a los soldados españoles desplazados a la guerra de África.
Durante siete días, las calles de Barcelona fueron escenario de duras batallas entre fuerzas del Ejército y la Guardia Civil, con escasos medios y efectivos, y miles de sindicalistas parapetados en numerosas barricadas. El presidente del Gobierno, Antonio Maura, decretó la ley marcial y Cataluña quedó incomunicada con el resto de España.
El 1 de agosto, sofocada la revolución obrera, las calles de Barcelona fueron recuperando la normalidad. Pero la Semana Trágica dejó un balance de 117 muertos -106 civiles, 8 soldados y oficiales y 3 religiosos-, 300 heridos, además de 14 iglesias, 33 escuelas religiosas y 33 conventos quemados, y 2.500 detenidos. De ellos, 59 fueron condenados a cadena perpetua y 5 a la pena capital.
Entre estos últimos figuraba Francisco Ferrer Guardia, detenido el 31 de agosto y acusado en un consejo de guerra de ser el «instigador moral» de los trágicos acontecimientos. Un pelotón de fusilamiento formado por sorteo lo ejecutó el 13 de octubre de 1909 en el foso de Santa Amalia del Castillo de Montjuich. Su muerte provocó una fuerte campaña exterior contra España y la caída de Maura

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