Actualizado Viernes, 09-10-09 a las 10:58
Frédéric Mitterrand, ministro de Cultura, se considera víctima de una odiosa campaña de “linchamiento público”, lanzada de la extrema derecha y la izquierda socialista, que le reprochan sus confesiones sobre el sexo homosexual “tarifado”, en un libro publicado hace cuatro años, «La mauvaise vie» (La mala vida).
“En ningún momento he pensado en dimitir”, ha declarado Mitterrand, agregando: “He sido recibido por el presidente Sarkozy, que me ha reiterado su confianza. Como lo ha hecho François Fillon, primer ministro, que ha llegado a decirme que llegó a apreciarme tras haber leído mi libro, hace cuatro años”.
En una entrevista con TF1, la primera cadena de tv nacional (privada), ha defendido su honor y su libro “contra el torrente de basura que se han lanzado contra mí, por odio o sed de venganza”. Mitterrand explica su libro de este modo: “Mi libro no es una apología del turismo sexual, sino todo lo contrario. Es una experiencia dolorosa, cuyo colofón es la condena expresa del turismo sexual y la pedofilia”.
En su día (2005) «La mauvaise vie» tuvo excelente crítica: un sobrino del ex presidente socialista François Mitterrand confesaba por lo menudo su homosexualidad y su “dolorida” y “atormentada experiencia” del “sexo tarifado”, en Francia y países como Tailandia.
Hace meses, Nicolas Sarkozy comentó ese libro, con motivo del nombramiento de Frédéric Mitterrand ministro de Cultura, afirmando: “Me parece un libro valiente, escrito por un hombre de talento”.
Meses más tarde, el mismo Frédéric Mitterrand salió en defensa de Roman Polanski, encarcelado, en Suiza, perseguido por un delito sexual con una menor cometido hace más de treinta años. Con ese motivo, Marine Le Pen, hija de Jean-Marie Le Pen, el líder de la extrema derecha, ha denunciado al ministro de cultura, acusándolo de practicar el “turismo sexual”.
En su libro, el ministro de Cultura evoca con amargura el sexo tarifado con “garçons” (muchachos), palabra que, en francés, se utiliza indistintamente para nombrar a adolescentes o solteros de muy distinta edad, de 15 a 60 años. Esa palabra, asociada al “sexo tarifado”, es utilizada por la extrema derecha como un arma arrojadiza. Y, automáticamente, numerosos líderes o presuntos líderes socialistas han reaccionado en tromba contra Mitterrand, pidiendo su cabeza.
Ante el escándalo, la “guardia pretoriana” próxima a Sarkozy y una parte de la izquierda defienden al ministro de cultura, homosexual.
Bertrand Delanoë (homosexual, él mismo) escribe en su blog: “Frédéric Mitterrand escribió un libro muy valiente. Y encontró las palabras justas para decir la vergüenza, el dolor, el drama”. Daniel Cohn-Bendit, declara: “Todo el mundo habla de ese libro, sin haberlo leído. Yo lo he leído, y… lo que se cuenta no es nada agradable: se trata de un libro terrible que impone el respeto de su autor”.
Desde el Elíseo, un consejero íntimo de Sarkozy, Henri Guaino, sale en defensa del ministro de cultura: “Todos los ataques de la extrema derecha y los socialistas son algo vergonzoso. Algo muy indigno, en el fondo”. Por su parte, Brice Hortefeux, ministro del interior, comenta: “No conocía a Frédéric Mitterrand antes de su entrada en el gobierno. Hoy, me limito a constatar que es un ministro de cultura respetado por todos, por su competencia”.

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