Actualizado Jueves, 08-10-09 a las 20:18
La escritora Herta Műller (Nitzkydorf, Rumanía,1953) ha sido galardonada con el premio Nobel de Literatura 2009. En el 20 aniversario del año de las revoluciones del Este, la Academia sueca reconoce en la poeta y novelista de la minoría alemana, exiliada del régimen de Nicolae Ceaucescu, una pluma versada en la descripción del «paisaje de los desposeídos».
Nacida en el seno del viejo grupo cultural suevo del Banato rumano, Müller, de 56 años, tuvo una irrupción deslumbrante en 1982 con «Tierras bajas»(publicada en España por Siruela) siendo reconocida pronto como una singular cronista de la cotidianeidad de la dictadura y de un miedo que sólo se aprende desde la escuela. Su mirada está habitualmente teñida de un dolor sombrío, hijo bastardo del socialismo rumano.
Entre otras obras, también está publicada en España «El hombre es un gran faisán en el mundo» (Siruela), de 1986, escrita un año antes de que el gobierno de la República Federal de Alemania pudiera comprar su exilio, como hizo con otros cientos de miles de alemanes de Rumanía. Todas sus primeras publicaciones aparecieron sólo inicialmente en versiones censuradas.
Su última obra, «Atemschaukel» (algo así como «La respiración del columpio») ha sido finalista del Premio del Libro Alemán 2009 y en ella se adentra en el caso de la deportación como medida ejemplar entre las viejas poblaciones germánicas de Transilvania después de la II Guerra Mundial. Sus novelas se encuentran traducidas a una veintena de lenguas.
Denuncias y reprochesMüller emigró en plena represión de las minorías, dos años antes de la rebelión de Timisoara y el fin de los regímenes comunistas del Este, pero ha seguido comprometida con Rumanía y no ha sido ajena a la controversia sobre el pasado de algunas figuras rumanas. En 2008 denunció la presencia en un congreso en Berlín de dos intelectuales rumanos, Sorin Antohi, Andrei Corbea-Hoisiean, pese a haber sido agentes del régimen socialista. Asimismo el filósofo Carl Gibson, procedente también de la región del Banato rumano, reprochó en un libro a Müller ciertas lealtades para con el gobierno de Ceaucescu.
El pasado mes de julio publicó en Die Zeit un artículo de fondo titulado «La Securitate, todavía activa» en el que denuncia las intrigas y trampas que ha sufrido y aún sigue sufriendo por parte de agentes del antiguo régimen. En 1989, Müller fue distinguida junto a un puñado de escritores germánicos de los países del Este con el Premio de la Lengua Alemana y, desde entonces, ha pertenecido a la Academia de la Lengua y la Literatura, posee la medalla Carl Zuckmayer, y los premios Heine y Würth, entre otros, y ha publicado una veintena de obras.

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