Actualizado Lunes, 05-10-09 a las 00:16
El milagro no llegó. La voz de «La negra» se apagó. Mercedes Sosa, de 74 años, murió esta madrugada tras una semana de lucha silenciosa entre la vida y la muerte. Conectada a un respirador artificial desde el pasado martes la muerte le sobrevino tras un fallo cardiaco seguido de una insuficiencia renal. "El desplome fue total”, lamentó Arnoldo Epelbaum, su médico de cabecera. La cantante permanecía desde el 18 de septiembre ingresada en el Sanatorio de la Trinidad, en el céntrico barrio porteño de Palermo.
"Ella ha vivo a pleno. Hizo prácticamente lo que quiso. Siempre fue un símbolo de libertad". Las palabras de Fabián Matús, hijo de Mercedes Sosa, anticipaban el el desenlace fatal de una de las artistas más respetadas y queridas de Argentina. Sus restos serán velados hoy en el Congreso de la Nación.
Mercedes Sosa falleció a las cinco de la madrugada. La salud de la mujer que hizo del folclore argentino patrimonio de la humanidad, no era buena desde hace tiempo. “Padecía desde hace más de treinta años el mal de chagas, una enfermedad que transmite la vinchuca (un parásito) y que lleva aparejado problemas cardiacos”, explicaba a ABC el doctor que atendió a la cantante desde que ésta volviera de su exilio en París y Madrid.
En su partida de nacimiento figura como Haydee Mercedes Sosa, natural de Tucumán, una de las provincias más pobres y castigadas con mayor severidad por el terrorismo de Estado y la guerrilla en los años 70. Rebelde frente a la última dictadura militar (1876-83) “La Voz de Latinoamérica”, como la rebautizó el mundo, se resistió a abandonar Argentina. Pero su detención sobre el escenario, mientras cantaba en un teatro de la ciudad balneario de mar del Plata, en 1979, la convenció violentamente de que aquí no tenía futuro. Sin darle muchas vueltas Gladys Osorio, tal y como se presentaba al inicio de su carrera, hizo las maletas y se exilió en Madrid y París. Atrás dejó la tristeza de la reciente muerte de su segundo marido y a un país en llamas.
En Europa pudo cantar todos los temas que el régimen militar prohibió. Regresó a Buenos Aires en 1982, cuando en Argentina soplaban vientos de libertad de la mano del Gobierno de Raúl Alfonsín. En su provincia, en Tucumán, el ex general Antonio Domingo Bussi, condenado posteriormente por violaciones a los derechos humanos, ocuparía la Gobernación fruto de elecciones democráticas. La tucumana juró –y cumplió- no volver a pisar su tierra mientras Bussi siguiera como gobernador.
Mercedes Sosa simpatizó con Juan Domingo Perón en su juventud pero con los años abrió los brazos a distintos políticos de signo variado. Amante de la buena mesa, el exceso de peso no ayudó a su salud con altibajos permanentes.
La jovencita que a los 16 años triunfó con su voz en un concurso de radio se convirtió con el tiempo en una señora con aspecto y voz de soprano aunque terminaría con un timbre de contralto. Versión criolla de Montserrat Caballé, tocaba la guitarra, el charango y el piano. Igual entonaba un tango que un rock o una chacarera. A lo largo de su vida grabó más de cincuenta discos y participó en media docena de películas. Compartió micrófono, entre otros, con el difunto Pavarotti, con Alfredo Kraus, Sting, Nana Mouskouri, Joan Baez, Milton Nascimiento, Caetano Veloso, Chico Buarque, Luz Casal, Pata Negra y Shakira.
Descubierta por Jorge Cafrune en 1965 Mercedes Sosa era vista por buena parte de los músicos como una gran madre además de artista. Era la única capaz de poner sobrio a un delirante Charlie García. Fito Paez, León Gieco, Los Chalchareros y Pedro Aznar compartieron con ella mesa, mantel y escenario, un lujo que ahora formara parte del recuerdo.

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