Actualizado Domingo, 04-10-09 a las 00:34
Decepción, traición y amargura. Es el cóctel de sentimientos que la delegación de la candidatura de Madrid 2016 bebió nada más conocer la elección de Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos, un varapalo aún mayor por el hecho de llegar a la final y romper todos los pronósticos. Entonces, el sueño, la corazonada, la ilusión vertida parecía estar cerca.
Esta tercera derrota, la segunda consecutiva de Madrid, da pie a replantearse los errores cometidos en el proyecto y, por ende, si es viable presentarse a una nueva elección, al menos a corto plazo, para optar a ser ciudad olímpica en el año 2020. Dicen que quien la sigue, la consigue. Es posible. Ejemplos no faltan. Barcelona lo consiguió en 1992 tras tres intentos frustrados. Y Río, la ciudad elegida en esta ocasión, ha subido al Olimpo en la cuarta vez que se presentaban.
La regla no escrita de la alternancia continental, la pujanza económica -Brasil se prepara para ser la quinta potencia mundial en 2015- y el hecho de que nunca antes se hubieran celebrado unos Juegos en Suramérica han sido las razones fundamentales para descartar a Madrid. Y todo lo demás da igual. Toca reponerse y hacer balance.
De momento, no se descarta presentarse a una nueva convocatoria. Muchos creen que sería un error no aprovechar a corto plazo el tirón actual. El dominio Madrid2020.es sigue estando en manos del Consistorio madrileño. Son muchos los ciudadanos que piden que se siga adelante, que si se ha llegado hasta aquí no se puede tirar la toalla. De hecho, apenas unas horas de la derrota habían aparecido en la red social Facebook cinco páginas apoyando una posible candidatura. Por si fuera poco, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid presenta este sábado un nuevo concurso para elegir el logotipo de la candidatura olímpica 'Madrid 2020'.
A medio plazo, y tras un nuevo periodo de reflexión, hay que valorar la decisión de volver a presentarse. Madrid podría tener más opciones, la experiencia es un grado y la inversión, quizá, se reduciría, aunque enfrente podría tener a rivales como París, Roma, Venecia, Berlín o Moscú, huesos difíciles de roer.
Pero los mensajes oficiales procedentes van por otros derroteros. El propio Alberto Ruiz Gallardón, cauto y prudente, aseguró tras la Asamblea del COI que "no es el momento" de hablar de si Madrid se presentará en el futuro como candidata para albergar la cita olímpica, aunque sí dejó caer que "no vamos a dejar de soñar". El secretario de Estado del Deporte, Jaime Lissavetzky, también ha pedido "un tiempo de reflexión" para "valorar si merece la pena seguir apostando" por un proyecto similar. En una próxima ocasión quizá el corazón pueda latir con más fuerza.

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