Actualizado Lunes, 28-09-09 a las 23:11
Hoy es el primer día que en las farmacias españolas se dispensa sin receta médica y a cualquiera que lo solicite la conocida como píldora del día después y, aunque por el momento no se ha producido el aluvión de adolescentes que muchos temen, lo que sí que hay, aunque al Gobierno no parezca importarle, son muchos recelos por parte de los encargados de hacer efectiva tan controvertida medida: los farmacéuticos. Entre ellos, los hay que no dudan en calificar de "bomba de relojería" esta decisión. La mayoría vaticinan que se convertirá en el anticonceptivo habitual de muchas adolescentes, hábito que desde el propio departamento de Trinidad Jiménez reconocen como pernicioso.
Un farmacéutico madrileño que prefiere guardar el anonimato explica que "aquí ya la vendíamos sin receta, pero informando a las chiquitas que la compraban. El problema es que ahora muchas lo van a convertir en el anticonceptivo habitual. Si no quieren ni preservativos..." Lo de la aversión a los condones y el peligro de que lo que es una medida excepcional de contraacepción se convierta en el recurso habitual de "los chavales" lo repiten todos los farmacéuticos consultados. La licenciada Icíar González es contundente al respecto: "No hago ninguna consideración de índole moral, pero sabemos que los preservativos no les gustan y en cuanto vean que esto se vende sin receta lo van a convertir en costumbre".
Sólo criterios farmacológicos
González justifica su rechazo a esta libre dispensación basándose en criterios estrictamente farmacológicos. "Si para tomar la píldora normal a una mujer adulta el ginecólogo lo primero que le hace es un análisis de sangre para prevenir los muchos problemas circulatorios que pueden derivarse de su uso, ¿a una niña de trece años vamos a darle sin control alguno una pastilla que supone la dosis de un mes de píldora normal?".
Porque, según cuentan los que se dedican a esto, quienes más recurren a esta solución de emergencia son los jóvenes, especialmente los adolescentes. También hay consenso en que el fármaco no es inocuo. Será verdad, habida cuenta que las mismas autoridades sanitarias, las del Ministerio de Sanidad, que han acordado que se venda sin receta han emitido un comunicado avisando de la inconveniencia de abusar de él.
De momento, en los dispensarios no se está notando un incremento de la demanda, pero Icíar González advierte de que "eso es porque la gente todavía no se ha enterado". En la farmacia de la licenciada Guadalupe Alia corroboran que pocos clientes acuden pidiendo este medicamento, pero también que mucho se temen que al final se acabe haciendo un uso indiscriminado del mismo. "Es pronto para saberlo, pero es muy probable", cuentan.
También hay profesionales que viven menos angustiados y lejos de esta problemática. "Aquí la gente que viene es muy mayor, casi no vendemos eso". A la pregunta de si la gente que lo pide está bien asesorada sobre sus efectos y posiblles contraindicaciones, la respuesta es harto elocuente: "Si de mí dependiera, no se la vendía; con eso te digo todo".

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