Actualizado Lunes, 28-09-09 a las 14:26
Pese a declararse demasiado ocupado con cuestiones de política doméstica, el presidente Barack Obama ha cambiado de parecer y viajará este jueves a Copenhague para defender en persona la candidatura olímpica de Chicago. El ocupante de la Casa Blanca irá acompañado de sus ministros de Educación, Arne Duncan, y Transportes, Ray LaHood. Los dos vinculados también a Chicago, la cuna política de Obama.
Hace dos semanas, la Casa Blanca había indicado que la delegación de Estados Unidos en Copenhague estaría encabezada por la primera dama Michelle Obama. Pero con este cambio de planes, Barack Obama se convertirá en el primer presidente de Estados Unidos con un papel directo de persuasión ante la definitiva votación del Comité Olímpico Internacional.
El alcalde de Chicago, Richard Daley, ha liderado las presiones para lograr la presencia del carismático presidente ante la confirmación de que el resto de las alternativas —Madrid, Tokio y Río de Janeiro— van a estar representadas al máximo nivel institucional posible en Copenhague A su juicio, la pugna por organizar los juegos Olímpicos del 2016 es «en realidad es una competencia entre países y el alcalde de la ciudad de Chicago no puede competir contra presidentes, primeros ministros o incluso el rey o la reina de España».
La importancia de la influencia estelar sobre la decisión que se tomará el 2 de octubre en Dinamarca ha sido reiterada incluso por algún miembro del Comité Olímpico Internacional como el canadiense Richard Pound. A su juicio, «no creo que haya ningún miembro del COI en todo el planeta al que no le encantase conocer al presidente Obama». Con el precedente de la intervención personal por parte del entonces primer ministro Tony Blair en la cita de Singapur que adjudicó las Olimpiadas del 2012 a Londres.
Dentro de todos los esfuerzos a favor de la candidatura de Chicago para el 2016, además de protagonizar videos de promoción, el presidente Obama recibió el pasado 16 de septiembre en la Casa Blanca a los pesos pesados del movimiento olímpico en Estados Unidos. En su alocución no dejó de insistir en que «Chicago está preparado», a pesar de todas las cuestiones existentes en términos de financiación pública agravadas por la actual crisis económica.
Para justificar su inicial ausencia en la reunión del COI de Copenhague, Obama dijo que le hubiera gustado asistir personalmente pero que se lo impedía el gran debate en curso sobre la reforma sanitaria en Estados Unidos. Según indicó hace tres semanas el presidente, «la buena noticia es que estoy enviando a una súper-estrella más persuasiva para representar a la ciudad y el país que amamos: nuestra primera dama».

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