La aureola de intriga palaciega que rodea a la Fórmula 1 estalló ayer en Monza en toda su plenitud. El mundo de la vanidad y el lujo, anudado en chantajes, cuchicheos de alcoba y amenazas de toda condición con un accidente de por medio y una investigación oficial en marcha. Las amistades peligrosas de la Fórmula 1. Nelsinho Piquet y Flavio Briatore, hasta hace 40 días vinculados en el proyecto Renault como jefe y empleado, se han declarado la guerra.
La noticia del despido de Piquet saltó el 3 de agosto, pero la relación se había roto mucho antes. El brasileño pertenecía a la camada de pilotos que tienen una relación comercial con Briatore, como en su día Alonso y más tarde Kovalainen o Webber. Deportistas que el italiano representa o representaba a través de una de sus empresas. Piquet dejó ese vínculo al final de la temporada pasada, pero siguió en Renault.
Briatore adujo los malos resultados del piloto como argumento de su despido (19 puntos, 11 abandonos y un podio en una temporada y media). Y Nelsinho actuó en revancha. Acusó a su ex jefe y a Pat Symonds de inducirle a estrellarse en la carrera de Singapur 2008 para que ganase Alonso con la mediación del coche de seguridad. Nelsinho se estrelló y Alonso ganó. Briatore lo niega todo y el brasileño lo filtró a la televisión O Globo. La FIA investiga el caso y emitirá sentencia el 21 de septiembre.
Mosley, el presidente de la FIA, no oculta su odio a Briatore desde que éste impulsase con Ferrari la creación de un Mundial paralelo que puso contra las cuerdas el actual modelo de la F-1. Ayer, Mosley se paseó por Monza y se puso del lado de Piquet. Le garantizó inmunidad. «Si cuenta la verdad, no se abrirá un procedimiento contra él».
Nelsinho envió una carta a la FIA en la que explicaba su versión: le ofrecieron estrellarse en Singapur y aceptó. Briatore dijo ayer que «se ha estrellado 17 veces con un Renault. ¿Le obligamos las 17 veces?». El jefe de Alonso estaba muy molesto por las filtraciones a la Prensa. A finales de julio envió una carta al padre de su ex piloto, Nelson Piquet, en la que pedía que dejarán de chantajearle. Ayer Briatore y Renault presentaron una demanda civil contra padre e hijo por difamación, falsa acusación y extorsión.
A petición propia y reclamando a la Prensa, Briatore deslizó ayer un comentario sibilino hacia Piquet, con fama de galán en la F-1: «Siempre le he tratado de ayudar. Es un niño viciado. Llegó a una competición verdadera como la F-1 y perdió la cabeza. Le tuve que rescatar de la relación especial que mantenía con un hombre de 50 años. Me lo llevé de Oxford a Londres».

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