Actualizado Jueves, 03-09-09 a las 20:44
Desde que hace un mes soldados del Ejército colombiano persiguieron y mataron a Pepe, uno de los hipopótamos que el capo del narcotráfico Pablo Escobar trajo hace décadas desde África, en Colombia no saben qué hacer con el resto que vive en la Hacienda Nápoles, antigua propiedad del extinto líder del Cartel de Medellín.
El hipopótamo asesinado, descendiente de una de las tres parejas que Escobar trajo a principios de los ochenta -no tanto para decorar su exótico zoológico sino porque los excrementos de estos enormes animales le servían para despistar a los perros antinarcóticos cuando husmeaban sus cargamentos de cocaína- casi mata a un campesino. Ahora los ecologistas creen que los otros hipopótamos pueden convertirse en un peligro.
Por eso la firma cervecera Bavaria, propiedad de SABMiller, trajo esta semana a expertos africanos para que evaluaran qué hacer y cómo manejar estas especies.
Michael Knight y Peter Morkel de Sudáfrica y Tanzania, respectivamente, dijeron que para controlar a los animales y evitar riesgos en la población es necesario crear un refugio de unas 70 hectáreas en donde deben ser confinados al menos 28 hipopótamos, separados las hembras de los machos. Pero el precio a pagar por esto es alto: 40.000 dólares por animal.
Así que de manera indirecta los expertos recomendaron el sacrificio de los hipopótamos. “Hay que reducir o anular” la posibilidad de reproducción ya sea con castración o sacrificio. Aunque ambos definieron la Hacienda Nápoles como un lugar “ideal” por sus lagos, ríos y pastos, destacaron los riesgos del crecimiento de la manada, lo que representaría una amenaza para los habitantes de la zona debido a la agresividad de los animales. Sin solución, las autoridades ambientales buscan un buen postor que se los lleve, los administre, los alimente... En fin, alguien que erradique de una vez por todas las herencias que dejó Pablo Escobar.

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