Ferenc Máté. Seix Barral. 312 páginas. 16 €
«Un viñedo en la Toscana»
Actualizado Miércoles, 02-09-09 a las 14:20
Una idílica vida en una de las zonas más hermosas de la campiña italiana. Es el sueño que albergan muchos de los habitantes de las atestadas urbes de hoy en día. Pero para Ferenc Máté, un escritor que se vio obligado a abandonar su Hungría natal a causa de la represión comunista y que vivió en sitios tan dispares como Vancouver, Nueva York, París o Roma, es toda una realidad.
Dotado de una mordaz ironía y una grácil pluma, Máté ya convirtió en bestseller su libro «The Hills of Tuscany», obra en la que daba cumplida cuenta del viaje que emprendió al abandonar Nueva York junto a su mujer Candace y que terminó con el descubrimiento de Montepulciano, una localidad en la que acabaría asentándose y encontrando el refugio ideal para dar rienda suelta a su pasión por las letras al tiempo que un extraordinario marco para que su esposa pudiese dedicarse a pintar.
Con el mismo afán de sencillez que aquel libro nació «Un viñedo en la Toscana», obra en la que Máté nos traslada hasta Montalcino, donde encuentra un viejo monasterio que acaba convirtiéndose -no sin muchos sufrimientos- en la cuna de algunos de los mejores caldos italianos gracias al espíritu indomable de un hombre que se resiste a abandonar su sueño por mucho que a su paso salgan malévolos rivales, indomables maquinarias u obreros poco comprensivos.
Máté hace en «Un viñedo en la Toscana» un pormenorizado relato de apacibles cenas regadas con el Brunello di Montalcino, el Banditone o el Cabernet Sauvignon extraído de sus viñas y nos habla de sus encuentros y desencuentros con los nativos del lugar, quienes poco a poco empiezan a formar parte de su familia, pero tiene tiempo también para recordarnos la dureza de la vida campestre, sometida a los impredecibles deseos de la meteorología, a las sorpresas que al humilde campesino le reserva la arqueología o a la pura torpeza de quien siendo un apasionado del arte vitivinícola no ha trabado aún contacto con él mas que como simple aficionado a los buenos ratos de ocio que depara el vino.
Así, el autor no duda en revelar su poca destreza en el manejo de la maquinaria agrícola, lo que dará lugar a hilarantes momentos que bien podrían encajar en una película de los hermanos Marx. Su renuencia a incorporar en la reforma de su majestuosa casa todo vestigio de modernidad le provoca no pocos enfrentamientos con unos obreros que, a juzgar por el relato que nos hace el húngaro, parecen pensar que se encuentran más ante un loco que ante un enólogo en ciernes. Y si no fuera por los sabios consejos de su esposa y las ingeniosas ocurrencias de su hijo, puede que su sueño de convertirse en un próspero viticultor se hubiesen venido abajo.
Todo ello no hace sino humanizarnos a un personaje que sabe que el sentido de su vida no radica en alcanzar lejanas metas sino en disfrutar en compañía de su familia de unos momentos no por más sencillos menos valiosos.
Mientras que el sabio uso de la hironía ameniza la narración, en ciertos pasajes de la obra Máté peca de excesivo gusto por el detalle, lo que no quita mérito a una obra que se convierte en el libro perfecto para quienes quedaron maravillados con «Entre copas», la magnífica película dirigida por Alexander Payne y protagonizada por Paul Giamatti y Thomas Hayden Church que acabó convirtiéndose en la gran revelación indie de 2004, o con «Bajo el sol de la Toscana», cinta en la que Diane Lane vivía una experiencia muy similar a la aquí reseñada. Un volumen que debe leerse con un buen vino sobre la mesa, a ser posible, procedente de la bodega de Máté. Sólo así le podremos extraer el jugo a un título que nos demuestra que el paraíso puede ser terrenal.

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...
Facebook ABC.es