Domingo, 30-08-09
SI Mariano Rajoy convierte en estrategia social -lo que implica movilización ciudadana- y política el anuncio de que «el PP no será cómplice de los errores del Gobierno», la subida de impuestos puede suponerle a Rodríguez Zapatero la etapa más difícil de la legislatura, con consecuencias imprevisibles para su estabilidad. Con las encuestas de confianza y estimación de voto en contra, es perfectamente viable una mayoría parlamentaria que frustre el asalto que el Gobierno está preparando a los bolsillos de los españoles. Por eso, el mensaje de Rajoy es una advertencia a otros partidos que, hasta el momento, han podido navegar entre dos aguas porque apoyaban medidas sin coste para sus intereses electorales. Todo será muy distinto en cuanto tengan que presentarse ante sus electores y explicar por qué han votado a favor de una subida de impuestos que el Gobierno socialista necesita no por solidaridad con los más necesitados, sino con urgencia para tapar el inmenso déficit público que han generado las decisiones de despilfarro «social». Por tanto, se avecina un punto crítico en la legislatura, en el que el Parlamento será, esta vez sí, realmente decisivo y en el que partidos como Coalición Canaria, CiU, PNV y Unión del Pueblo Navarro deberán retratarse ante un compromiso de voto que los pondrá a prueba en la negocaición de los Presupuestos Generales.
El PSOE no ha tardado en acusar a Rajoy de «insolidario», insistiendo en que la subida de impuestos «beneficia a la mayoría». La propaganda de «ricos contra pobres» vuelve a ser el argumento mendaz que sostendrá esta subida de impuestos, una pura y simple manipulación de la realidad, porque, como siempre, serán las clases medias y trabajadoras las que sobrelleven la subida de impuestos. Este mensaje es tan falso como el que afirma que la subida de impuestos nos armonizará con Europa. La ignorancia sobre Europa es una de las grandes bazas del Gobierno, que apela a ella como si sólo con nombrarla quedara legitimada cualquier iniciativa. Sin embargo, esta referencia a Europa es tan poco creíble como el anuncio que hizo Zapatero en junio pasado de que «no habrá subida de impuestos». Los datos que ha recogido la Unión Europea en un informe demuestran que los impuestos sobre la renta, sociedades y capital en España están por encima de la media europea.
Por tanto, es también una falsedad, otra más, escudarse en Europa para subir los impuestos, porque ya son altos los que gravan en España el trabajo personal y el beneficio empresarial, sin tener en cuenta los costes laborales de cada puesto de trabajo. Lo que sucede es que Rodríguez Zapatero ha recurrido al manual de instrucciones de la izquierda más rancia. A más paro y más déficit, subida de impuestos, despreciando los perjuicios que esta medida va a ocasionar en el consumo, la inversión y la confianza. Esta subida de impuestos pagará los platos rotos por la política económica de Zapatero, pero no solucionará ningún problema de solidaridad, porque realmente no lo hay. El problema es un Gobierno que, sencillamente, no sabe qué hacer con la crisis. Es una oportunidad para Mariano Rajoy.

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