El Partido Demócrata obtiene barre al Gobierno al obtener más de 300 de los 480 escaños de la Cámara Baja del Parlamento
Histórico vuelco electoral en Japón al acabar la oposición socialdemócrata con medio siglo liberal
El nuevo primer ministro nipón será Yukio Hatoyama, un ingeniero de 62 años / AFP
Actualizado Domingo, 30-08-09 a las 23:19
Histórico vuelco electoral en el país del Sol Naciente. El Partido Demócrata de Japón (PDJ) ha logrado hoy una aplastante victoria en las elecciones generales al obtener más de 300 de los 480 escaños de la Cámara Baja de la Dieta (Parlamento), mientras que antes sólo contaba con 112. De esta manera tan arrolladora, el PDJ ha barrido medio siglo de hegemonía política del Partido Liberal Democrático (PLD), que llevaba en el poder desde 1955 salvo un periodo de once meses entre 1993 y 1994.
Tras sufrir un monumental descalabro, el PLD ha perdido los 303 diputados que tenía y se ha quedado con poco más de un centenar, por lo que el hasta ahora primer ministro, Taro Aso, no tuvo más remedio que reconocer la derrota tras difundirse las primeras cifras del escrutinio. “Los resultados han sido muy duros y ha habido una gran insatisfacción con el Gobierno”, admitió Aso, quien anunció que asumirá sus responsabilidades y, al igual que la plana mayor de su partido, dimitirá de sus funciones como presidente de dicha formación política.
El nuevo primer ministro será Yukio Hatoyama, un ingeniero de 62 años perteneciente a una de las familias más poderosas de Japón que ha enarbolado un discurso de fuerte contenido social. Frente a la grave crisis económica y decadencia que sufre el imperio del Sol Naciente desde principios de los años 90, Hatoyama ha seducido al electorado japonés con sus promesas de cambio.
“Es una victoria del pueblo. La nación estaba harta del partido en el poder y agradecemos su apoyo”, se congratuló Hatoyama, quien dio buenas muestras de talante al asegurar que “no seremos arrogantes y escucharemos al pueblo”. A pesar de su holgada mayoría, el PDJ negociará la formación de un gobierno de coalición con los minoritarios Partido Democrático Social (PDS) y el Nuevo Partido Popular (NPP).
Cansados de un sistema anquilosado que ha tocado techo, la mayoría de los 104 millones de electores han castigado duramente al PLD de Aso, que no ha sabido llevar a cabo las reformas estructurales necesarias para sacar al país de la “década perdida” tras las crisis de los años 90 y el impacto del “tsunami” financiero global.
Para terminar de darle la puntilla al Ejecutivo saliente, el paro registró el viernes un record histórico al llegar al 5,7 por ciento en julio, la cifra más alta desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Con las empresas despidiendo a sus trabajadores por la caída de las exportaciones y la falta de impulso del alicaído consumo doméstico, ya hay 3,59 millones de japoneses sin empleo, un millón más que hace un año. Todo un trauma para un país donde generaciones enteras se habían acostumbrado al “trabajo de por vida” en grandes corporaciones, como Sony, Toyota o Mitsubishi, y en el que los empleados solían regir su existencia en base a sus empresas.
Además, la deflación (la bajada de los precios por el escaso consumo) ha vuelto a aumentar, poniendo en cuestión la salida de la recesión lograda por la economía japonesa en el segundo trimestre de este año. Desde el estallido de la “burbuja inmobiliaria” a principios de los 90 y la crisis asiática de 1997, la economía nipona no acaba de remontar el vuelo por la falta de profundas reformas estructurales en los sistemas fiscal, laboral y social.
El cambio que promete HatoyamaPara hacer frente a esta situación, Hatoyama ha prometido cortar el excesivo e inútil gasto público del Estado, poner orden en la burocracia y reducir los impuestos para aumentar el consumo privado. Dentro de su programa socialdemócrata, el candidato del PDJ ha abogado por hacer una política basada en la gente y no en las grandes corporaciones empresariales que abundan en Japón ni en “la fundamentalista búsqueda del capitalismo” que, a su juicio, ha provocado la actual crisis.
Por eso, Hatoyama abandera un programa social donde figura la gratuidad de autopistas y escuelas, el apoyo financiero a los campesinos, subsidios para los desempleados en formación y mayores salarios. Con el fin de combatir la pérdida de población y el envejecimiento que sufre Japón, que cuenta con 127 millones de habitantes pero a mediados de siglo podría bajar de los 100 millones, el PDJ repartirá un subsidio mensual de 26.000 yenes (192 euros) por cada niño en edad escolar. Dichos fondos se sumarán a los 350.000 yenes (2.605 euros) que los padres reciben por cada hijo al nacer.
Pero estas iniciativas sociales son contempladas con escepticismo por el sector empresarial, que pide “una reforma realista del sistema fiscal, las finanzas públicas y los subsidios sociales”. Además, algunos expertos dudan de que el nuevo Gobierno japonés pueda acometer unas reformas calculadas en 16,8 billones de yenes (125.036 millones de euros) cuando la deuda pública ya supera el 180 por ciento del PIB y sus gastos ascienden a un cuarto del presupuesto.
En el plano internacional, Hatoyama apuesta por reducir la dependencia de Japón de Estados Unidos, su principal aliado militar, y fortalecer sus lazos con los países asiáticos y, sobre todo, con China, que ya es su primer mercado. “No debemos olvidar nuestra identidad como una nación ubicada en Asia”, ha recordado durante la campaña.
Con la socialdemocracia de Hatoyama, Japón cierra una era liberal y abre una nueva etapa de su Historia.

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