Actualizado Miércoles, 26-08-09 a las 18:57
Los resultados de un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones Criminales y Políticas de Helsinki, Finlandia, («Rättspolitiska Forskningsinstitutet») sobre la criminalidad de los jóvenes y la violencia entre parejas indica, en contra de lo que se creía hasta ahora, que las chicas no son las víctimas de los malos tratos, sino las agresoras.
El estudio indica que en la vida en común entre jóvenes, son las féminas las que insultan, maltratan psíquicamente y golpean a sus amigos o amantes. Un nueve por ciento de los varones ha declarado haber sufrido amenazas, humillaciones, palizas y patadas de las chicas de su «pandilla» o entorno, y solamente un dos por 100 de las chicas reconocen que «alguna vez» se le ha ido la mano a algunos de sus amigos o a su «hombre». La violencia femenina es mucho mayor entre novios y parejas formales ya que una cuarta parte de los chicos ha recibido palizas de su novia, empujones, golpes bajos y otras vejaciones. Sin embargo, esos constantes maltratos no les desaniman a mantener su proyecto de vida en común ni les quitan las ganas de vivir juntos.
Los expertos explican que el alto grado de agresividad de estas vikingas modernas, no se debe a que exista un sexismo femenino. Es más bien uno de los pecados de la igualdad entre sexos conseguida en estos países nórdicos y a la total paridad de derechos en el lenguaje, los sentimientos y en las relaciones de familia. Estas jóvenes castigadoras, o «verdugos» femeninos, han visto probablemente a su padre maltratar a su mujer, y, por decirlo así, así hoy se vengan de todos los sufrimientos soportados por sus progenitoras y por otras mujeres.

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