Domingo, 23-08-09
EFE
TOLEDO. El verano, junto con la falta de medios humanos y materiales, complican durante esta época del año la actividad en el Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas (CERI), de Sevilleja de la Jara (Toledo), que se encuentra «desbordado» al 150 por ciento de su capacidad.
Con el nacimiento de nuevos polluelos, tras la primavera, el medio natural se convierte en un nicho de aves inmaduras que lucha por emanciparse y sobrevivir fuera de sus nidos durante el periodo
estival.Por ello, el CERI de Sevilleja, especializado en la recuperación de rapaces y la conservación de éstas, vive durante el verano el periodo más álgido de entradas, principalmente, de polluelos.
Durante estos días, los cuatro veterinarios y dos biólogos del CERI se afanan por sacar adelante un número indeterminado de animales y, en este intento, queda al descubierto la falta de medios humanos y materiales que existe en el centro toledano, que se encuentra «al 150 por cien» de su capacidad.
Nos encontramos «desbordados», explica uno de los veterinarios, Ignacio Codina, quien incide en que, además de las numerosas admisiones, la «sobremasificación» de animales en los voladeros motiva que animales que ya estaban preparados para retornar al medio natural tengan que ser nuevamente tratados en el centro.
Un ejemplo de ello es el caso de Nadal -el primer pollo de búho real que recibió el CERI en 2009-, que se encontraba en uno de los voladeros preparando su salida, pero que, por algún roce o golpe, ha tenido que volver a ser tratado por los veterinarios, debido a dos
úlceras superficiales que sufre en los ojos.
Además, las altas nuevas motivan que las rapaces que se encuentran en el CERI tengan que ser, frecuentemente, reubicadas en distintas «mudas» (habitaciones donde reciben asistencia médica y se recuperan) con el fin de dar cobertura médica a todas.
La ingente carga de trabajo motiva también que las vacaciones de los seis especialistas veterinarios y biólogos del CERI sean «al revés que todo el mundo», al comienzo o al final del verano, ya que ahora «estamos hasta las tantas de la noche», más de diez horas
diarias, y «no damos abasto», confiesa Codina.
Durante el verano, la eutanasia humanitaria también se incrementa con respecto al resto del año, ya que «el porcentaje de fracaso es más de lo que nos gustaría» y muchas de las lesiones que presentan los animales hacen que éstos se consideren como «irrecuperables».
Llegado el caso, los especialistas valoran si los animales son destinados al aula de educación del CERI o bien a la cría en cautividad.
Los trabajadores del centro de recuperación encuentran «muchas deficiencias» a la hora de trabajar, explica Codina, puesto que las instalaciones presentan importantes carencias y están en «un estado un poco lamentable», lo que, en último término, «perjudica a los bichos».
Además, el uso de materiales y de técnicas más avanzadas mejorarían también la asistencia que reciben los animales.
El veterinario, que, por todo ello, considera que las ayudas se hacen «muy necesarias» en el centro, especialmente durante esta época del año.
También destacó la importante labor que la Obra Social de La Caixa va a realizar en el CERI toledano, ya que a lo largo de 2009 se prevé que la entidad catalana destine 45.000 euros para reformar los voladeros de musculación del centro y ayude a conservar mejor la fauna de esta parte de la península.

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