Peste en la ciudad fantasma de Ziketan
Guardias chinos desfilan con mascarilla en Pekín | REUTERS
¿Qué es la peste neumónica y cómo se contagia?
La peste neumónica es una de las menos frecuentes, pero más mortales, enfermedades.
Está ocasionada por la misma bacteria que la peste bubónica y se encuentra en pequeños animales y roedores, pero también puede infectar al ser humano.
Entre las personas se contagia por el aire con una simple tos y es letal en sólo 24 horas si no se trata con antibióticos en su primera fase.
La peste más extendida es la bubónica, que provocó millones de muertos en Europa durante la Edad Media y nunca fue erradicada, ya que cada año siguen produciéndose brotes con miles de infectados y cientos de muertos en Asia, África, América y Rusia.
Primero fue el SARS (síndrome respiratorio agudo y severo), luego la gripe aviar, después la gripe A (H1N1) y ahora la peste neumónica. China se vuelve a encontrar en alerta roja sanitaria tras haberse detectado un brote de esta extraña y letal enfermedad que ya se ha cobrado dos vidas, ha infectado a una decena de personas y ha obligado a cerrar a cal y canto Ziketan, una ciudad de 10.000 habitantes enclavada en Amdo, una zona del Tíbet histórico que hoy pertenece a la región de Qinghai, al oeste del país y a unos 3.000 kilómetros de Pekín.
«Todo el mundo tiene miedo. Hay poca gente por las calles y la Policía está vigilando el hospital para que se cumpla la cuarentena», explicó por teléfono a la agencia AP un vendedor de un mercado callejero apellidado Han. Con este municipio rodeado por los agentes para impedir que entren nuevos visitantes a la zona infectada y que sus habitantes puedan salir y propagar la epidemia, todas las informaciones procedentes de Ziketan dibujan una ciudad fantasma y donde el 80 por ciento de sus tiendas permanecen cerradas.
Vecinos con mascarillas
Las autoridades sanitarias, que han desplazado hasta la zona un equipo de expertos, van a desinfectar las casas y establecimientos de Ziketan mientras controlan de cerca a la población, que debe llevar máscaras para prevenir nuevos contagios. Tan pronto como un vecino empieza a tener fiebre y a toser por un resfriado, es trasladado de inmediato al hospital y puesto en cuarentena.
Una medida que el Ministerio de Salud ha recomendado a todo aquél que haya desarrollado estos síntomas tras visitar Ziketan desde el pasado 16 de julio.
Y es que la peste neumónica es una enfermedad poco común, pero mortal en sólo 24 horas si no se recibe tratamiento en su primera fase. Causada por la misma bacteria que la peste bubónica, la temible «peste negra» que causó 25 millones de muertos en Europa durante la Edad Media, no se transmite como ésta por la picadura de una pulga o la infección en ratas y otros roedores, sino que puede propagarse por el aire y contagiarse entre las personas con una simple tos.
«En situaciones como ésta, animamos a las autoridades a que identifiquen los casos e investiguen cualquier síntoma sospechoso entre los contactos más cercanos para tratar a los enfermos confirmados lo antes posible», explicó Vivian Tan, la portavoz en China de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que fue informada el sábado de la primera muerte y del contagio de otras once personas.
Marmotas infectadas
Tras el fallecimiento de un pastor de 32 años, su vecino, otro hombre de 37 años llamado Danzin, murió el domingo, dos días después de ser ingresado en el hospital. Allí permanecen una decena de familiares también infectados por este extraño brote, pero que ya ha aparecido en ocasiones anteriores en la misma provincia de Qinghai.
En 2004, ocho campesinos de esta región perecieron víctimas de la peste neumónica, la mayoría infectados tras matar o comer marmotas salvajes, un animal emparentado con los perros de las praderas que vive en las vastas llanuras del noroeste de China y Mongolia y es habitualmente cazado por sus habitantes.
Para impedir la propagación de la peste, las autoridades han establecido controles de Policía en un radio de 28 kilómetros a la redonda y hacen constantes llamamientos a la población de Ziketan mediante anuncios en radio y televisión.
Además, el nuevo brote ha despertado los temores a una posible mutación del virus de la gripe A (H1N1) que podría ser mucho más virulento que el actual y provocar una pandemia como la que se cobró millones de vidas en 1919.
En este sentido, la mayoría de los expertos han señalado a Asia como el lugar donde podría producirse dicha mutación, debido a la habitual convivencia de personas con animales domésticos, como gallinas, patos y cerdos, y a que la gripe aviar es endémica en este continente.
De todas maneras, el mayor momento de riesgo tendrá lugar después del verano, cuando los fríos meses del invierno faciliten la incubación de resfriados y virus que este año podrían ser fatalmente letales en todo el mundo.
La experiencia del SARS
La reacción global ante una mutación del virus dependederá, en buena medida, del nivel de colaboración de los distintos países y del flujo de información que compartan sus respectivos gobiernos.
Por ese motivo, la OMS ha saludado el «estrecho contacto» que mantiene con las autoridades chinas con respecto al brote en Ziketan y no ha considerado necesario enviar un equipo de sus propios médicos a la ciudad infectada.
Esta novedad supone un claro avance y una mejora de la transparencia informativa en un país como China, cuyo autoritario régimen político ocultó en el pasado tanto la propagación del SARS por Hong Kong y el continente como las primeras muertes por la gripe aviar.
Tras aquellas dramáticas experiencias, parece que Pekín ha optado por informar con más celeridad sobre el brote de peste neumónica. Al menos a la OMS, ya que, como suele ser habitual en estos casos, la noticia ha sido recogida de forma muy breve por los medios chinos para no asustar a la población.
Por otra parte, el Gobierno chino ha intensificado los draconianos controles y cuarentenas para impedir la propagación de la gripe A.

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