Actualizado Miércoles, 29-07-09 a las 18:50
Una reflexión sobre la violencia, el abuso sexual y la mezcla de razas es lo que propone Steve Jacobs en "Desgracia", la adaptación al cine de la novela del Nobel J. M. Coetzee que, protagonizada por John Malkovich, analiza la convulsa situación de Sudáfrica, "un país atrapado por siglos de opresión racial".
"No sé mucho sobre Sudáfrica o el apartheid, sólo lo que me llegaba a través de periódicos y películas", confiesa Jacobs en una entrevista a EFE pocos días antes del estreno en España de su filme. En consecuencia, el realizador ha intentado ser "lo más fiel a la novela dentro de lo posible", ya que "tuvo una gran repercusión" y no considera que su adaptación "deba cambiar eso".
Con la dureza de un puñetazo en la boca del estómago, "Desgracia", que se estrena el viernes, muestra en la pantalla un país que aún se recupera de los horrores del "apartheid", una ignominiosa política de segregación racial que recluyó a la población negra en las cloacas de la sociedad sudafricana.
Potencial cinematográficoNo fue el director, sin embargo, quien intuyó el potencial cinematográfico que encerraban las páginas de "Desgracia": "Anna Maria Monticelli, una guionista y amiga con la que llevo trabajando muchos años, me dijo que lo leyera, y me quedé impactado", revela Jacobs. "Desgracia" es una historia dura y desgarrada que, durante buena parte de su metraje, incita a pensar que no existe solución, que el ser humano es despiadado por naturaleza.
John Malkovich, "el único actor que podía hacer este papel" según Jacobs, interpreta al profesor universitario David Lurie, que pierde su plaza académica tras violar a una alumna negra. "Lo que me ha enseñado mi experiencia es que debes intentar rodearte de actores inteligentes, profesionales y que no se disculpen por sus decisiones. Ese es John Malkovich", recalca el director para dar cuenta de la dificultad de un personaje llamado a despertar sentimientos encontrados.
Sin embargo, Jacobs señala a Lucy -interpretada por Jessica Haines-, hija de David y propietaria de un rancho en el que éste se refugia, como la "auténtica heroína de la película, una mujer que, tras sufrir una brutal agresión sexual, lucha por recobrar su fortaleza y toma decisiones por sí misma".
Tras conceder que "Desgracia" es un filme "con violencia, sí, pero también con muchos otros aspectos", el cineasta subraya los sentimientos de venganza que surgen en David Lurie tras la violación de su primogénita: "no se trata de redención, sino de pura venganza, de emociones muy intensas que han despertado y no se pueden controlar". Aunque "Desgracia" es la segunda obra cinematográfica de Jacobs tras "La spagnola", estrenada en 2001, el realizador tiene una extensa trayectoria dedicada a la interpretación -Premio al Mejor Actor de la Academia Australiana de Cine en 1981- y a la dirección televisiva.
"¡He intentado hacer películas desde los 25 años, pero sólo me salían cortos!", exclama Jacobs entre risas que se acentúan cuando habla de sus próximos proyectos: "muchos, todos los guiones que nadie quiere, pero algunos son muy buenos, de verdad", apostilla finalmente con un jocoso tono de súplica, quién sabe si dirigido a los productores.

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