Niñas madres de niños
ERNESTO AGUDO Varias jóvenes juegan con bebés y los sostienen entre sus piernas en el piso tutelado que comparten en Madrid
Hasta 26 cursos para la integración sociolaboral
El Ejecutivo autonómico destina más de 3,5 millones de euros a la atención de estas mujeres y sus hijos. Trabaja, además, con ellas en su integración sociolaboral a base de programas individuales de intervención muy importantes, sobre todo, en el caso de las menores de edad, que suponen entre un 28 y un 55 por ciento de los casos dependiendo del centro, y de las mujeres inmigrantes, que representan el 69,23 por ciento del total de casos atendidos. Se les ofrece guardería gratis, asistencia social y hasta 26 cursos de formación profesional.
Alejandro, Daren, Daniela, Erick, Thaira y Jasmine. Son niños de menos de dos años. La mayoría, bebés. Sus nombres, y el de sus «profes», están apuntados a la entrada de la guardería del Centro Integral a la Familia «Marian Suárez», en la calle de Arturo Soria. Sus madres son niñas. Pocas pasan de los 18 años. Y, además, están en riesgo de exclusión social. El Gobierno regional les ha tendido, a todos, una mano y las ayuda a cuidar de sus pequeños, les procura formación, asesoramiento psicológico y jurídico. Y, lo más importante, a mantener sus ganas por luchar en la vida.
El centro es mucho más. Ofrece 120 plazas residenciales para madres e hijos de hasta dos años, con escasos -o nulos- recursos económicos, repartidas en tres centros: la residencia maternal «Villa Paz», dos pisos tutelados y el centro de atención a la familia que lleva el nombre de Marian Suárez, la hija del ex presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, que murió a consecuencia de un cáncer.
El día que visitamos este centro integral había un cartel con su «feliz cumpleaños» a la entrada del apartamento 36. Madres-niñas, chavalillos, bebés y educadoras estaban de fiesta. Globos, serpentinas, refrescos y «chuches». René, uno de los pequeños, cumplía un añito. Todos estaban de jolgorio.
En avión, no en patera
Mariela, a sus 17 años, es la madre de Jonathan. Brasileña de nacimiento, lleva en Madrid desde el pasado mes de enero. Se muestra cortada. Normal. Todavía no ha asimilado el papel de madre a su corta edad. Pero se muestra ilusionada y con la fortaleza suficiente para salir, ambos, adelante. De su familia no habla mucho. Lo respetamos.
A su lado está Alexandra. Ella, de 20 años, viene desde la República Dominicana. «Estoy sola con mi niño, Daren, de 23 meses. Llevo cinco años en España y tengo papeles. Pero estoy sin trabajo». Cuenta que estuvo empleada, de camarera. El paro se le acabó y alguien le habló del centro de Arturo Soria. Está tranquila, confiada en que su vida cambiará algún día. «Aquí, nos dan de todo para los niños y para nosotras. He hecho un curso de geriatría y me gustaría encontrar empleo», dice.
De pie, a carcajada limpia con otras chicas, está Beatriz. Acaba de cumplir 18 y está embarazadísima. Salía de cuentas a finales de este mes de julio. «Es niño y se llamará Raúl». Llegó de Guinea con su familia, -«en avión, no en patera», aclara- pero tampoco notamos deseos de hablar de ellos. «Mi familia me quiere, pero aquí me ayudan, en especial a buscarme la vida».
En estos momentos, en el centro hay 37 madres -insistimos, la mayoría menores edad- y 37 niños. El 67 % son extranjeras. La consejera de Familia y Asuntos Sociales, Engracia Hidalgo, estuvo con ellas. «Nuestro objetivo -les dijo- es que podáis tener a vuestros bebés con auténtica libertad». Más aún: apoyo para criar al pequeño sin renunciar a su propia vida y a la formación profesional. Queda mucho camino para estas niñas que ya son madres de sus propios niños.

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