Las constantes peticiones que bancos y cajas han venido haciendo durante los últimos meses al Banco de España (BE) para que amolde la contabilidad al nuevo escenario de recesión han dado al fin su fruto. El organismo que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez ha decidido relajar los criterios de aplicación de las provisiones por morosidad para adapatarlos a la nueva coyuntura económica. Aunque sólo en parte.
La nueva interpretación contable no tendrá carácter retroactivo y sólo afectará a los préstamos hipotecarios que cuenten con una garantía real efectiva, es decir, aquellos cuyo respaldo sea una vivienda terminada. Esta condición excluye a los préstamos que sólo tengan como aval suelo o promociones en construcción, precisamente los que constituyen el germen de buena parte de los problemas del sistema financiero español.
Pero habría un filtro más: la nueva interpretación del calendario de saneamientos deberá aplicarse exclusivamente a la parte de riesgo que exceda el 70% del valor de los activos que actúen como garantía. Es decir que el «valor residual» de la vivienda (aquél que determina la cuantía de las futuras provisiones en caso de entrar en mora) será como mínimo del 70% de la tasación inicial.
Hasta ahora, cuando una hipoteca entraba en mora, el valor de la vivienda sobre la que estaba constituido el préstamo quedaba reducido prácticamente a cero en términos contables a la hora de realizar provisiones, en tanto que con la revisión, como máximo bajaría el 30%.
Más dotación en consumo
No obstante, la menor exigencia en las provisiones de una determinada cartera de créditos quedará compensada por el endurecimiento en las dotaciones de otras, en concreto, de los créditos al consumo. Según una carta remitida por el BE a las patronales de bancos y cajas (AEB y CECA) las provisiones sobre estos préstamos son «insuficientes», por lo que habría que dotar por encima de los mínimos actuales, aunque no especifica cuantía alguna.
Las reacciones del sector a esta nueva lectura normativa no se han hecho esperar aunque no han seguido una misma línea. Por un lado, los más receptivos consideran que la nueva norma es un importante balón de oxígeno para el sistema financiero, especialmente de cara al año que viene, momento en que se anotaría la mayor parte de la morosidad aflorada este año.
Los más escépticos
En el lado contrario a esta opinión se encuentran aquellos que consideran insuficiente y muy limitada la medida adoptada. De hecho, según expertos consultados por la agencia Efe, el porcentaje de préstamos nuevos que cumplían esta característica de los concedidos durante el cuarto trimestre sería prácticamente nulo.
En paralelo al cambio normativo, el baile continúa entre las cajas de ahorros. Ayer fue el presidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), Modesto Crespo, quien, tras la firma de un convenio entre la ONCE y la CAM para promover la accesibilidad de personas con discapacidad, decidió unirse a los candidatos para protagonizar una fusión. Crespo aplaudió la intención de Unicaja y Caja Jaén para abordar un proceso de unión. asegurando al tiempo que «nosotros también estamos en esas posibilidades».

Enviar a:

¿qué es esto?