Israel reaccionó ayer airadamente tachando de «peligroso» el llamamiento del jefe de la Política Exterior de la UE, Javier Solana, que el domingo propuso que la ONU reconozca el Estado palestino en un plazo establecido, incluso si las partes no son capaces de llegar a un acuerdo que lo contemple.
En un comunicado difundido ayer, el Ministerio de Exteriores israelí advertía que la iniciativa de forzar «calendarios artificiales perjudica las posibilidades» de alcanzar una solución bilateral. Su titular, Avigdor Lieberman, enmarcó las palabras del Alto Representante europeo en el contexto de su próxima salida del cargo. «Con el debido respeto a Solana, está a punto de retirarse... y no deberíamos exagerar la importancia de sus palabras. Como cualquier otro en su situación, intenta dejar un legado, ser recordado por una hazaña única», subrayó el canciller israelí, en alusión al anuncio de que no buscará la permanencia en el cargo, realizado por Solana en una entrevista en ABC el pasado día 5.
La factura de la ocupación
La colisión con el mensaje de Solana constituía ayer el segundo encontronazo de Israel con la Unión Europea en una semana, después de que el pasado día 7, su embajador, Ramiro Cibrián-Uzal, fuera llamado a consultas para dar explicaciones sobre un informe de la Comisión Europea en el que se denunciaba que, mientras la política israelí de asentamientos «estrangula» la economía palestina, los contribuyentes europeos pagan la factura de sostener a la población ocupada.
La propuesta que tanto ha irritado a Israel fue expuesta el domingo en una conferencia en Londres por Javier Solana. Señalaba que el reconocimiento del Estado palestino «como miembro de pleno derecho de la ONU» debería incluir decisiones sobre refugiados, fronteras, Jerusalén y seguridad. Desde Ramala, el jefe del equipo palestino que negocia el proceso de paz -en suspenso desde principios de año- aplaudió la idea.

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