Actualizado Lunes, 13-07-09 a las 17:03
Año 1994. Raúl González debuta en el primer equipo del Real Madrid de la mano de Jorge Valdano. Ha llovido mucho desde entonces y aquel jovencísimo futbolista de 17 años ha crecido y se enfrenta al presente. A su nuevo presente. Las llegadas de Kaká, Cristiano Ronaldo y Benzema al equipo dejan al madrileño sin hueco asegurado en el once.
Año 2009. Lo que es el destino. Valdano aparece de nuevo en su vida, en un momento en el que pierde peso en el vestuario y, por ende, convertido en el jugador que, tras ganarlo todo con el Real Madrid, todos pretenden jubilar. ¿Es la hora que la referencia latente del madridismo actual dé un paso a la izquierda?
Pese a que Miguel Pardeza, el 'ratoncito', cree que "viene mentalizado a mantener su estatus", lo cierto es que la vida deportiva de Raúl parece tener los días contados. O la temporada contada. Ya no es el goleador de antaño, de las grandes gestas deportivas. Tiene un nuevo cometido: inculcar los valores que encarna el madridismo a las nuevas figuras del equipo.
Los que vienen de nuevas ya han podido conocer la actitud del '7', un número mítico dentro de la casa y que, pese a los deseos de Cristiano, seguirá luciendo Raúl hasta que decida colgar las botas. Ganándose el respeto del resto de sus compañeros, se le ha podido ver fiel a su estilo. Honrado, serio y comedido pero solidario, generoso y atento. En las primeras sesiones de entrenamiento ha estado observado bajo la atenta mirada de los nuevos y viviendo algunos escasos 'cuchicheos' confidentes con, por ejemplo, el portugués.
Siempre cuestionado, el eterno capitán ha dejado atrás una gran temporada en la que ha marcado 18 goles -segundo máximo anotador de su equipo- en 37 partidos, salvando los muebles a los blancos en más de una ocasión. Y no hay que olvidar el bagaje histórico del que es máximo goleador de la selección española y del Real Madrid.
El pastor del rebañoSin embargo, esto no le garantiza nada. Aquí, como ya ha asegurado Pellegrini, todos tienen que ganarse un puesto. Y él no va ser menos. Pero luchará con el esfuerzo y el tesón que le caracteriza, como ya hizo en la primera era galáctica, cuando tuvo que disputarse la titularidad y hacerse un hueco entre jugadores de la talla de Zidane, Figo, Ronaldo o Beckham. Entonces se reinventó y retrasó su posición, bajando con asiduidad hasta el medio campo para recoger más balones.
Ahora, a Raúl le toca erigirse como 'alma máter' dentro del vestuario y ejercer de pastor de un rebaño que atrae a todos los flashes. Por si las ovejas se descarrían. Y, para evitar que todo se vaya al traste a las primeras de cambio, el veterano jugador conoce perfectamente los pasos a seguir para la integración de los nuevos, mimando especialmente al que recoge las miradas de todos: Cristiano. Que nadie dude que ejercerá de buen anfitrión.

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