Examen de día, «puerta» de noche
Raúl, de 30 años, a las puertas de un local del barrio de La Latina / FOTOS FRANCISCO SECO
Lunes, 15-06-09
«Me llevo muy bien con todo el mundo, les hablo con educación. Pienso que todas las personas son inocente hasta que se demuestra lo contrario. Los porteros, más que estar en buena forma física, tenemos que tener la cabeza en su sitio». Raúl tiene 30 años y vive en Alcorcón. Los últimos diez los ha pasado de «puerta». En muchos sitios. De todo tipo. Pero tiene como bandera el uso de la psicología como principal herramienta para su trabajo, «porque te encuentras de todo». Sobre la afición al gimnasio, Raúl acude tres o cuatro días a la semana, pero no tanto a hacer pesas, sino ejercicios aeróbicos, y reconoce que en la profesión existe mucha gente «ciclada» de esteroides.
Raúl afirma que «currar de día no da la pasta que hacerlo de portero». «Además, de día -añade- es donde están los mayores ladrones hoy en día». Habla claro. Se expresa contundente. Sus estudios de guión y dirección de cine le han hecho una persona amante de la música, que lee... Sólo le «pierde» una cosa: es «culé» hasta las trancas. Rompe, de alguna manera, el estereotipo de portero malasangre, por ejemplo, de aquellos que están acusados de la muerte del joven Álvaro Ussía en El Balcón de Rosales. «La actitud que mantuvieron fue de cobardes. Me parece que son unos hijos de puta. Si alardeas de que estás fuerte, no pueden ir cuatro tíos contra un chaval», reflexiona.
Al fin y al cabo, aquel suceso fue el punto de inflexión en esta profesión, la de portero, para la que ahora es requisito indispensable tener el carné acreditativo. Raúl no lo tiene aún; aprobó en primera convocatoria, el pasado 14 de marzo, pero se le pasó el plazo de la entrega del certificado de penales por un problema de salud de su mujer. El pasado sábado, la suerte volvió a jugarle una mala pasada: llegó tarde a la convocatoria, pues no sabía si le tocaba en Farmacia o Medicina. «De cualquier manera, no tener el carné no me ha afectado para nada. Y pienso dejarlo en un par de años».
A lo largo de los años, Raúl ha trabajado de camarero, cocinero, en la construcción, como figurante en televisión... «Y también he sido escolta de gente como Jennifer López y Marc Anthony», añade.
«Llevo una vida de padre del PP -bromea-: estoy casado y tengo tres hijos, los llevo al colegio, leo, voy al gimnasio, veo la tele... En fin, la vida de una persona normal, sólo que trabajo cuatro días a la semana (de jueves a domingo, y algún miércoles) como portero en un local de La Latina». Su sueldo ronda los 2.000 euros.
En un club de alterne
Pero también las ha pasado canutas. Una de sus peores experiencias fue trabajar en un club de alterne. «Pero aquello era una falta de respeto a las mujeres; las trataban como pedazos de carne. Era una degradación, así que sólo duré una semana».
También narra otra anécdota, ocurrida en Mallorca, cuando «unos tíos entraron a saco». «Cogí al más chungo y le expliqué que aquello era mi trabajo, mi pan, que no montaran nada allí. «Si queréis, os invito a unos chupitos», le propuse, y acabamos como amigo». De esta manera, asegura, jamás ha tenido una pelea en sus diez años de portero.

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