Viernes, 12-06-09
SERGI DORIA
BARCELONA. Un grupo de profesores y escritores ha establecido el canon de dietaristas catalanes. Entre los dieciocho más votados no figura Valentí Puig, autor de tres títulos imprescindibles: «En el bosque», «Materia oscura» y «Cien días del milenio». Al prestigioso tratadista Sam Abrams le escandaliza tal ausencia, sólo atribuible a la incansable conjura de los necios. En un valiente artículo del diario «Avui» denuncia el ostracismo de «uno de los escritores más inteligentes, cultos, sagaces, plurales, ágiles e irónicos de la literatura catalana contemporánea».
No es la primera vez. Valentí Puig ya quedó fuera de las listas de autores catalanes en Fráncfort. Si en la España de ZP ser intelectual y de derechas parece un oxímoron, en la Cataluña Tripartita ser conservador y no nacionalista produce extrañamiento. Escribir que «en los inicios del siglo XXI debatir si Cataluña es o no es una nación parece una pasión inútil» suena a sacrilegio. ¿Quién teme a Valentí Puig? Los dirigentes de la cultura oficialista, contesta Abrams: «Le temen por su inteligencia y su cultura, que son una amenaza para los mediocres que saben perfectamente que han llegado demasiado alto. Le temen porque a menudo pone el dedo en la llaga y plantea cuestiones incómodas para nuestra sociedad. Y lo hace desde el rigor, la responsabilidad y la honorabilidad». Aviso a navegantes: «Le ha tocado a Valentí Puig pero mañana puede ser cualquier miembro de esta cultura». Inquietante apostilla.

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