La marina brasileña había recuperado hasta esta pasada madrugada un total de nueve cadáveres, y otros ocho la fragata francesa «Ventôse», procedentes del Airbus siniestrado el pasado lunes. Los diecisiete cuerpos serán trasladados hoy hasta la isla de Fernando de Noronha. El vuelo AF447 de Air France llevaba a bordo 228 personas, tres de ellas españolas.
En Fernando de Noronha se procederá a la toma de fotos, muestras de ADN y datos de base, con el fin de efectuar una preidentificación. Luego serán trasladados en avión al Instituto de Medicina Legal de Recife para los análisis definitivos.<MC1> Aunque la localización de cadáveres es absolutamente prioritaria en las labores de búsqueda, el despliegue aeronaval —seis buques y catorce aviones— ha localizado ya decenas de restos de todo tipo. Desde asientos del aparato, máscaras de oxígeno o pantallas de vídeo, hasta objetos personales y diversas partes del fuselaje y la estructura del avión, que están siendo «pescados» también.
Otra de las tareas fundamentales será la localización de las cajas negras del Airbus A300, que podrían aportar datos claves para desentrañar las causas de la tragedia. Con este fin se halla desde ayer en la zona de búsqueda la fragata francesa «Ventôse», y se dirige hacia allí el submarino nuclear de ataque «Emeraude», que tiene previsto llegar el próximo miércoles. Su tarea será tratar de captar las señales de baliza emitidas por las cajas negras, aunque los actuales submarinos no pueden realizar inmersiones superiores a los 400 metros de profundidad.
Estas señales de radiofrecuencia sólo son emitidas durante un mes, por lo que cesarán el próximo día 30. Los expertos consideran que bajo el agua, en condiciones de presión correspondientes a entre 2.000 y 4.000 metros de profundidad, las señales no pueden ser captadas a distancias superiores a 1.500 metros de las fuentes emisoras. Esto representa una dificultad casi insuperable para su localización.
El «Emeraude», en camino
El «Emeraude» sería capaz de rastrear con su sónar superficies del fondo marino equivalentes a casi 900 kilómetros cuadrados cada día. Eso, si el fondo fuese llano, pero esa zona del océano presenta en su fondo la orografía atormentada de la dorsal Mesoatlántica, la gran cordillera que parte el Atlántico en dos, de norte a sur. Será como buscar una caja de zapatos en los Pirineos.
Sólo si se logra identificar con precisión la zona de caída de las cajas negras, en base a su emisión de radio, sería factible buscarlas con el minisubmarino «Nautile», que navega hacia la zona de búsqueda a bordo del buque oceanográfico «Pourquoi pas?». Este batiscafo participó con éxito en la localización del «Titanic», pero no es lo mismo hallar un gran trasatlántico bajo las aguas que encontrar una caja de color naranja.

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