«Hemos tocado fondo»
Actualizado Domingo, 07-06-09 a las 21:32
A Elena Salgado, la primera mujer que asume la cartera de Economía y Hacienda en España, le va a tocar lidiar con la peor crisis económica que ha vivido la economía española. Es optimista, cree que ya hemos tocado fondo, pero tiene claro que todavía falta tiempo para que la economía por sí sola pueda generar empleo. Mientras, cree indispensable la actuación del Gobierno.
¿Estamos ya al principio del final de la crisis, como dice el ministro Sebastián?
Estamos tocando o hemos tocado fondo, en lo que a decrecimiento intertrimestral se refiere y, por tanto, a partir de ahora puede empezar un periodo de estabilidad o una recuperación.
¿Y qué escenarios barajan? ¿Tendremos una salida rápida de la crisis, en V, o como auguran algunos economistas, podemos encontrarnos con un largo estancamiento, una salida en L?
No sé si es posible inventar otra figura geométrica, pero creo que va a haber algún país en el que incluso pueda producirse una pequeña W. Para España lo que nosotros vemos en este momento es un crecimiento lento pero continuado.
Pero todavía habrá algún trimestre de crecimiento negativo.
Sí, pero la caída comienza a desacelerarse.
¿Cuándo volveremos a crecer y cuándo lo haremos a ritmos suficientes para crear empleo?
En España tradicionalmente la creación de empleo neto por encima del aumento de la población activa se producía cuando la economía crecía por encima del 2%. Eso era porque la población activa crecía mucho. Ahora se ha moderado mucho su crecimiento y tenemos que ser capaces de generar empleo antes del 2%. Y eso es lo que vamos a intentar. De hecho en este último mes hemos tenido generación de empleo neto.
Que se explica por el plan de obra pública municipal.
Sí, pero eso es lo que tiene que hacer el Gobierno. Si algo ha puesto de manifiesto esta crisis es que los gobiernos ni deben ni pueden permanecer inactivos. Lo que tenemos claro en este momento es que sin una acción decidida del Gobierno, el sector privado no puede salir de la crisis. A una persona que está en el paro le da igual encontrar un empleo en un proyecto que financia el Gobierno o el sector privado.
Pero ese empleo no es sostenible en el tiempo.
Lo que hay que procurar es que las actuaciones públicas generen empleo hasta el momento en que el propio dinamismo de la economía sea capaz de generar empleo por sí solo.
¿ Y cuándo podrá la economía volver a tomar el testigo?
Probablemente para eso falte todavía tiempo. Y por tanto hay que seguir haciendo actuaciones financiadas con el presupuesto público como, por ejemplo, infraestructuras.
Y eso supone más déficit.
Con el Ministerio de Fomento vamos a buscar fórmulas para que, contando con la colaboración del sector privado, se siga ejecutando obra pública distribuyendo el gasto en varios años, evitando así que se dispare el déficit. También queremos acortar los plazos de licitación de obra pública.
¿La intervención del sector público será pasajera?
Lo bueno del Pacto de Estabilidad europeo es que obliga al sector público a volver a equilibrar sus cuentas en 2012 y, por tanto, estas actuaciones tienen que ser temporales.
La principal diferencia de la crisis económica española respecto a las europeas es la destrucción de empleo ¿Se debe a las características de nuestro mercado laboral?
Se explica por el peso del sector de la construcción, muy intensivo en empleo y, también, por el peso relativamente pequeño de industrias más intensivas en tecnologías. Eso es lo que está en la base de lo que creemos que debe hacerse para el futuro.
¿Y es posible hacer una economía de bata blanca con estructuras laborales de mono azul?
Creo que los agentes sociales ya han puesto de manifiesto que están dispuestos a abordar algunos temas como la negociación colectiva. A veces, cuando se habla de los agentes sociales parece que nos estamos refiriendo a personas encasquilladas en una idea fija y que no están dispuestos a encontrar algunos caminos.
¿Y no es así? Es una imagen que se están ganando a pulso.
Lo que ellos dicen, por el contrario, es que cuando se habla de mercado laboral, se habla sólo de abaratar el despido y de un tipo de contrato que ellos consideran que en este momento no es la base del problema. Creo que en la medida en que los agentes sociales han dicho que están de acuerdo en facilitar el cambio de modelo productivo, son conscientes de que para ello hay que hacer alguna cosa.
Desde esta casa, los secretarios de Estado de Economía y Hacienda se han manifestado a favor de abordar una reforma del mercado de trabajo para acabar o mitigar la dualidad entre trabajadores temporales y fijos. ¿Comparte este criterio?
La cuestión es cómo se hace eso. Yo, por supuesto, valoro mucho el pensamiento abierto y, en este sentido, valoro que se puedan poner todas las opciones encima de la mesa. Aquí, como en todo, lo que nos pierden son los matices que, a veces no se hacen y que, sin embargo, son necesarios para poder entender de qué se está hablando. El problema no es definir a priori si un contrato debe ser permanente o temporal. El problema es poder llegar a un modelo en que todos estemos de acuerdo en que convienen los contratos permanentes porque son los más productivos y los que favorecen ese modelo. Yo creo que aquí la cuestión que los sindicatos ponen en duda es que ese sea un apriorismo, y en eso estamos de acuerdo.
¿Y el Gobierno no va poner nada encima de la mesa si el diálogo social no avanza?
Creo que no le corresponde al Gobierno hacerlo. Los agentes sociales han mostrado su deseo de trabajar para que el nuevo modelo productivo pueda ser una realidad y esos trabajos, con esa óptica, se han iniciado hace poco tiempo. Hasta ahora todos, también los agentes sociales, hemos estado parando los efectos de la crisis, hemos intentado mejorar la protección social de quienes lo estaban pasando peor y ese ha sido nuestro primer objetivo. Y ahora, a la vista de que puede comenzar ya una recuperación, es cuando hablamos de cómo queremos que sea esa recuperación, y los agentes sociales tienen la misma óptica.
Lo que están anunciando ahora son más medidas de protección. Se va a aprobar una nueva renta para los parados.
No es más protección, es que no se pierda lo que hay. Lo que pretendemos es que las mismas personas sigan estando protegidas más tiempo. No se trata de ampliar el seguro de desempleo. Hay un conjunto de personas que pueden perder la prestación contributiva a lo largo del año 2010 y queremos tener previsto lo que sucede con ellos en ese momento.
¿Y de cuántas personas estamos hablando?
Estimamos que en algún momento de 2010 puedan ser unas doscientas mil personas.
Trabajo ha asegurado que el coste de las nuevas medidas lo asumirá el Estado, aunque la ayuda la gestionen las comunidades autónomas.
Eso no está decidido. Esta renta estaría entre la prestación contributiva, que sí corresponde al Estado, y la prestación asistencial, que corresponde a las comunidades autónomas. Y lo que queremos hacer es algo que sea mixto. Nuestro compromiso es que las personas que terminan su prestación contributiva puedan tener un recorrido adicional, que les sirva además en términos de formación, pero más allá de eso no podemos decir más porque hay que hablarlo con las comunidades autónomas y con los agentes sociales.
La merma de ingresos y el aumento de gastos está disparando el déficit público. ¿Llegaremos al 10% del PIB cómo auguran ya algunos analistas?
Presentaremos las nuevas cifras antes de finales de este mes, y el recorrido que planteemos debe tener en cuenta que tenemos que cumplir el compromiso con Bruselas de reducir el déficit por debajo del 3% en 2012.
¿Y aún así, sigue habiendo margen presupuestario para tomar medidas anticrisis?
Hay muchas medidas que no tienen por qué ser déficit. Los avales o las compras de activos, en el caso de los bancos, conllevan una emisión de deuda, pero no déficit porque ese dinero se recupera.
¿El margen, entonces, es en deuda, no en déficit?
Sí, es un margen en el sentido de solicitar recursos al mercado, no en el sentido de déficit fiscal. En ese asunto ya hemos dicho que vamos a ser muy selectivos. El presidente del Gobierno ya ha anunciado alguna medidas y afrontaremos los mayores gastos que nos exija el mantener las prestaciones de desempleo para un número de parados que va a seguir siendo alto, pero poco más.
¿Y el déficit llegará en algún momento a los dos dígitos?
No.
¿Cuándo y cómo reconduciremos el déficit público?
Ya hemos empezado, tímidamente tal vez, a hacer ajustes para reconducir el déficit, como los recortes en el gasto corriente de 2.500 millones que hemos aprobado. Tendremos que seguir haciendo más cosas, algunas en 2010, más en 2011 y muchas en 2012.
¿La caída de precios es pasajera o temen una deflación?
La inflación subyacente no ha dejado de estar en positivo, por lo que en el momento en el que se amortice el efecto de la disminución de los precios del petróleo comenzaremos a estar en niveles de IPC positivos.
¿Y cuándo será eso?
Depende de la evolución de los precios del crudo. Nuestra previsión es que el IPC puede ser negativo hasta octubre y que los últimos meses del año sea positivo.
Y con estas perspectivas de inflación ¿cuál sería su recomendación de subida salarial?
Lo que el Ministerio de Economía siempre ha dicho es que no se utilice la inflación pasada, sino la previsión de inflación futura como referencia en las negociaciones salariales. Eso es razonable, pero nosotros no hacemos recomendaciones.
¿Va a dar ejemplo el Estado con los funcionarios?
La subida del año pasado se pactó en un momento en que la inflación estaba en el 5% y además heredábamos un acuerdo para igualar las pagas extraordinarias a las normales, por eso el aumento fue del 3%, pero esa subida es impensable este año. Lo vamos a negociar en diálogo social.
¿Cerramos Garoña?
Eso lo decidirá el Consejo de Ministros cuando toque.
¿En qué consistirá la hoja de ruta para el rescate de entidades financieras?
En la reestructuración del sistema financiero vamos a seguir la moción aprobada por el Parlamento, que nos pedía establecer un procedimiento que fortalezca el sistema financiero y minimice el uso de recursos públicos.
¿Y serán las comunidades quienes tutelen todo el proceso de reestructuración de cajas, aunque éstas tengan que recurrir al nuevo fondo?
No. En el proceso de reestructuración estamos pensando en tres fases. La primera consistiría en una decisión autónoma de las cajas o después de una sugerencia del Banco de España para que las entidades se refuercen, bien sea con una fusión, bien con alguna otra actuación. Y aquí la tutela es de las comunidades, en el caso de las cajas, con la supervisión del Banco de España.
Si no funciona esta primera fase ¿se recurrirá al Fondo de Garantía de Depósitos?
Puede ser que dos entidades deseen fusionarse pero sea necesario que el Fondo de Garantía de Depósitos aporte una cantidad, como se contempló en el caso de Caja Castilla-La Mancha.
Esto ya se podía hacer hasta ahora sin necesidad de nuevos instrumentos. ¿Cuál es la novedad del nuevo sistema?
En el supuesto en el que no se puedan utilizar ni la primera vía ni la segunda pero el Banco de España vea que hay una situación de debilidad, puede exigir a la entidad que presente un plan sobre cómo hacer frente a ella. Si la caja lo presenta y el Banco de España lo acepta el proceso se acabaría ahí, pero si el Banco de España piensa que no es realista le pedirá a la caja que inicie un camino de reestructuración. En algunos casos excepcionales puede ser una fusión de esta caja con otra pero que no implique la desaparición de los administradores. Habrá otros casos en los que la reestructuración será tan profunda que implicará una remoción de los administradores. En esos casos el Banco de España se convierte en administrador de esa entidad.
¿Aquí cuando entra en funcionamiento el nuevo fondo?
En ese momento lo que está sobre la mesa es la ley de disciplina de intervención del Banco de España. Aquí se produce la remoción de los administradores, el Banco de España se convierte en el gestor de la entidad y adquiere su control a través de la compra de cuotas participativas, con derechos políticos, que se financiarán con el Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria.
Pero si luego el Banco de España auspicia una fusión con otra entidad ¿vuelve la comunidad autónoma a tener poder de tutela sobre la caja?
Aquí habrá un informe de las comunidades, pero está por decidir si sería vinculante o no, según los casos. Nuestra opinión es que los poderes de las comunidades terminen cuando empiecen los del Banco de España, de acuerdo con su ley de intervención.
¿Y quien manda en el fondo?
El Banco de España, y queremos que haya representación de los fondos de garantías de depósitos.
¿Cómo se financia?
La parte que corresponde al Banco de España con emisión de deuda y el resto lo aportarían las entidades a través de los Fondos de Garantía de Depósitos. Cuando se sanee la entidad, el Banco de España saldrá de ella y se recuperarán los recursos invertidos.
¿La dotación de ese nuevo fondo será de 9.000 millones, como se ha estimado?
Esta es nuestra propuesta

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