Viernes, 05-06-09
R. A.
CÓRDOBA. Esta ciudad tiene un hueco en la agenda del hombre más poderoso del mundo. El mismísimo inquilino de la Casa Blanca, el presidente Barack Obama, detuvo ayer su mirada en Córdoba en el discurso que pronunció en El Cairo y que estaba dirigido al mundo musulmán. «El Islam tiene una orgullosa tradición de tolerancia: lo vemos en la historia de Andalucía y Córdoba durante la Inquisición», sostuvo en su alocución en Egipto.
La referencia del mandatario norteamericano a Córdoba fue breve, pero en ella cometió un error de bulto e incurrió, además, en una idealización del pasado según la mayoría de los historiadores. El tropiezo más grave tuvo que ver con el baile de fechas, de siglos en este caso, porque Obama confundió la Córdoba del Califato, donde sí existió cierta armonía entre los fieles de las tres grandes religiones, con la de la Inquisición, donde los impíos eran llevados a la hoguera. El historiador Juan Aranda Doncel, que es uno de los mayores especialistas en la capital durante la Edad Moderna, precisó ayer en declaraciones a ABC que «cuando se dio esa supuesta buena relación entre musulmanes, judíos y cristianos fue a lo largo del Califato», que se prolongó entre los años 929 y 1.031. «Pero la Inquisición establece en la ciudad en 1482», esto es, más de cuatro siglos después de la época a la que aludió ayer el presidente de EE.UU.
Sólo con los moriscos
Aranda Doncel precisó que «el único periodo en el que coexistió la Inquisición con una minoría disidente musulmana fue entre 1569 y 1610, y la minoría en cuestión era la morisca», que fue expulsada de la Península en este último año.
A este error histórico que cometió Obama hay que sumar la imprecisión de la «tolerancia» entre las tres religiones. Porque el trato que recibieron los no musulmanes en algunos periodos del propio Califato dista mucho de ser respetuoso. Y los cristianos, tras la Reconquista, expulsaron primero a los judíos (1492) y a los moriscos, amén de crear la Inquisición.
Acertada o no, la cita de Obama venía a cuento en su discurso de ayer por su llamada a la necesidad de que exista «libertad religiosa». Para él, éste es un factor «central» para la convivencia. En este sentido aseguró que «las personas de todos los países deberían ser libres de elegir y vivir su fe». «La libertad religiosa es central para la capacidad de las personas de convivir», opinó el presidente estadounidense. El presidente lamentó también que «algunos musulmanes tienen la tendencia de medir su propia fe por su rechazo de la de los demás». Sin embargo, defendió que «la riqueza de la diversidad debe mantenerse».

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