Nadal, las claves de su desgaste
Actualizado Miércoles, 03-06-09 a las 19:30
Rafa Nadal es humano. Pese a las continuas loas y alabanzas que provocan sus hazañas y proezas deportivas, el de Manacor no es invencible. El pasado domingo cayó derrotado en 'su casa', en Roland Garros, frente a Soderling. Y, además, fue eliminado con bastante premura, en octavos de final. De forma sorpredente, y sin poder disputar la segunda semana de su Grand Slam favorito.

Ya han empezado a circular comentarios en diferentes foros (prensa, tenis y, como no, Internet), sobre el fin del mito. Algunos señalan que ya está acabado, que empieza el declive, que esto es sólo el comienzo de una cuesta abajo en la carrera del mallorquín. "Parole, parole, parole", que diría la canción.

Afirmar que el mejor tenista español de todos los tiempos, y uno de los mejores de la historia de este deporte, convirtiéndose incluso en la pesadilla del todopoderoso Federer, está acabado, es, cuanto menos, un comentario exagerado y precipitado.

Sin embargo, sí es cierto que ha forzado demasiado la máquina. Apenas ha tenido descanso durante este año. Ha disputado demasiados torneos: Doha, Open de Australia y Rotterdam, a comienzos de la temporada; Indian Wells y la Copa Davis en marzo; Montecarlo, Roma y el Conde de Godó de Barcelona en un extenuante mes de abril; y el Madrid Open y Roland Garros en mayo. Y a este apretado calendario hay que sumar sus continuos problemas de rodilla.

Esa máquina está renqueante, fuera de punto quizá, pero con mucho recorrido todavía. Son muchas las claves de una derrota que ha encendido las luces de alarma. La falta de frescura, que le ha propiciado una lentitud en las piernas y sin chispa para llegar a las bolas. Contra el sueco se notó. El juego del todavía número uno del mundo está siendo más defensivo que ofensivo, con golpes cortos, facilitando el trabajo a sus rivales.

Las clavesA todo esto habría que añadir una serie de circunstancias extradeportivas, como el cansancio acumulado hasta ahora. Y si a esto añadimos la respuesta de un público poco generoso, que nunca, como él mismo ha lamentado, le ha regalado su cariño, lleva a mermar su fortaleza psicológica. Distracción y falta de confianza. En los últimos torneos disputados ha tenido serios problemas con sus golpes. Que si su revés fallido, fallos en saque...

La saturación deportiva y la exigencia se le ha vuelto en contra. Hasta Roland Garros, Nadal era el segundo tenista del top ten, tras Novak Djokovic, también eliminado de forma prematura, que más partidos había disputado en este 2009. Un total de 45 frente a 48 del serbio. Jo-Wilfried Tsonga y Andy Murray, con 36, le siguen. Y atrás queda su máximo rival, Federer, con 32.

De hecho, y pese a estas dos derrotas, ha ganado en 133 de los últimos 135 partidos en arcilla. La inesperada derrota contra Soderling le ha hecho perder hasta 1.820 puntos. Eso no es lo peor. Si Federer gana en París y se hace con el triunfo final en Wimbledon recuperará el trono.

"He jugado por debajo de mi nivel", ha repetido Nadal. Pero cabe recordar que en sus cinco participaciones en el torneo parisino no había perdido nunca. Hasta este duelo de octavos acumulaba un total de 31 victorias consecutivas. Y con cuatro títulos por medio. La envidia de todos, especialmente de los franceses.

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