La deducción por compra o construcción de vivienda es, sin duda, la más popular de todas las desgravaciones fiscales. De hecho, según las últimas cifras de la Agencia Tributaria, en España hay alrededor de siete millones de contribuyentes que se benefician de una deducción media superior a los 900 euros.
El número de personas que se acogen a esta deducción es cada año mayor y aunque los límites de la desgravación (9.015 euros) llevan estancados más de diez años, e incluso se han aprobado algunos recortes, el coste para las arcas públicas de esta deducción ha ido creciendo año tras año. Según datos del Ministerio de Hacienda, la deducción por vivienda en 2008 tuvo un coste para las arcas del Estado y las comunidades autónomas de cerca de 7.500 millones de euros y, en los últimos diez años, ha absorbido 53.000 millones de euros de los recursos públicos.
La deducción por compra de vivienda en España lleva arraigada casi desde el comienzo de la democracia, desde 1979, una treintena de años, por lo que hasta ahora ningún dirigente político se había atrevido a suprimirla a pesar de que algunos organismos internacionales, como el FMI o la OCDE, lo habían aconsejado durante los años del boom inmobiliario.
Ahora el presidente Rodríguez Zapatero ha anunciado que a partir del 1 de enero de 2011 para rentas superiores a 17.000 euros se irá reduciendo de manera progresiva hasta su supresión total para aquellos contribuyentes con ingresos superiores a los 24.000 euros.
La intención del Ministerio de Hacienda es incluir la medida en alguna norma que se lleve al Parlamento el próximo otoño porque de este modo se da fiabilidad a la misma y se incentiva la compra de las viviendas que continúan en stock en manos de inmobiliarias y bancos.
El Ministerio que dirige Elena Salgado defiende la bondad de la supresión de esta deducción. Argumenta que no cumple ninguno de los tres objetivos que justifican el uso de recursos públicos, incluyendo las deducciones: eficiencia, equidad y estabilización de los ciclos económicos.
Decisiones de ahorro
Respecto a la eficiencia, Hacienda argumenta que la deducción por vivienda tienen una influencia negativa en la neutralidad del IRPF ya que distorsiona las decisiones de ahorro de los hogares. La consecuencia es que en España el 90% de la riqueza de los hogares se materializa en vivienda y solo un 10% en riqueza financiera. Además, el 85% de los hogares tienen una vivienda en propiedad, frente al 64% de media en la UE.
Hacienda asegura, además, que esta deducción absorbe muchos recursos públicos, 7.500 millones el año pasado, que podrían destinarse a otras actividades como el I+D+i. «La deducción por vivienda es un lastre para cambiar el modelo de crecimiento de la economía española», concluyen fuentes del Ministerio.
En el extremo opuesto el Partido Popular no solo está en contra de suprimir la deducción, sino que propone un incremento de la misma.
Asegura el PP que en España hay una gran cultura de ahorrar a través de la compra de vivienda, y que es bueno que los poderes públicos premien el ahorro a largo plazo. Para evitar la discriminación entre la inversión en vivienda y otros tipos de ahorro proponen que se cree una nueva deducción para el ahorro a medio y largo plazo.
Bancas e inmobiliarias
El secretario de Economía de los populares, Álvaro Nadal, denuncia que con esta amenaza de supresión de la deducción por compra de vivienda no solo se atenta contra las clases medias, sino que se intenta manipular el mercado, impidiendo el ajuste entre el exceso de oferta y la demanda vía bajada de precios. «Para evitar pérdidas al sector bancario e inmobiliario, el Gobierno amenaza a los particulares para que se compren ya la casa, sin esperar a que bajen los precios», asegura Nadal.
Otro de los argumentos del Gobierno de Rodríguez Zapatero para suprimir la deducción es que no facilita a los ciudadanos con menos recursos el acceso a la vivienda. Señala Economía que con los 7.500 millones de la deducción se podrían haber puesto a disposición de los ciudadanos con menos recursos 10.000 viviendas de VPO de 70 metros cuadrados.
El PP responde a estas afirmaciones asegurando que una vez más son las clases medias, las que más impuestos pagan, y las que quedan fuera de todas las ayudas públicas. Defienden que la deducción está topada por arriba, al fijar un límite máximo de inversión de 9.015 euros, con lo que al final se perjudica al 80% de la clase media.
Impacto en los precios
Por último, el Gobierno asegura que la deducción por vivienda se ha traducido en un aumento de los precios, con lo que no se favorece el acceso a la misma. Según un estudio realizado por el Instituto de Estudio Fiscales, la deducción por compra de vivienda encarece su precio en un 23%.
Los populares, sin embargo, no comparten el criterio de que la deducción por compra de vivienda suponga un aumento de los precios. A su juicio los tipos de interés influyen más que cualquier deducción en la compra de una casa y el boom inmobiliario de los últimos años no es consecuencia de una deducción que lleva vigente desde hace treinta años, sino de los bajos tipos de interés.

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