La Infanta Elena inauguró ayer la Feria del Libro... más francesa
ERNESTO AGUDO
Arrancó la 68 edición de la Feria del Libro de Madrid, la más francesa de todas, en el parque del Retiro bajo un sol abrasador, con la sombra de la crisis editorial y el incierto debate del libro digital de fondo. Puntual llegó la Infanta Doña Elena a la gran «fiesta» del libro acompañada de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, la presidenta de la feria, Pilar Gallego, y su director, Teodoro Sacristán. En la mente de todos, el deseo de que la cita, que se prolongará hasta el 14 de junio, ayude a remontar la caída de ventas registrada en el primer trimestre del año.
Doña Elena recorrió buena parte de las casetas instaladas en el Paseo de Coches, donde aprovechó para comprar algunas obras y fue obsequiada por los libreros. La primera parada fue en la Casa Velázquez, ilustre centro de hispanistas, en la que Doña Elena recibió un monográfico sobre la institución, «Memoria gráfica de la Casa Velázquez». El siguiente alto en el camino fue delante del «stand» del Gobierno de Cantabria, donde recibió una cesta de quesos y un ejemplar del catálogo «Diez razones para la humanidad. Diez cuevas de arte paleolítico en España». En ese momento, junto al séquito, un niño despistado exclamó: «¡Anda, la duquesa de Alba!».
Regalos para los niños
Durante el recorrido, Doña Elena mostró gran interés por las librerías con temática infantil y juvenil, en las que adquirió regalos para sus dos hijos. Títulos como «Se vende mamá», «El dueño del sueño» y «El pequeño Nicolás» llamaron su atención. Los libros de temática religiosa fueron también de su interés; adquirió un ejemplar de la primera Biblia protestante que se editó en España, «La Biblia del oso» y un ejemplar de «Recuerdo de mi primera comunión». Cumplió la Infanta con su cita habitual en la caseta de la Universidad Pontificia de Comillas, de la que fue alumna. Mientras, en el pabellón del Círculo de Lectores le esperaban el poeta y premio Cervantes Antonio Gamoneda, el novelista Julián Ríos y la académica Carmen Iglesias, quienes le obsequiaron con sus respectivos libros firmados.
También la ministra de Cultura agasajó a la Infanta. En concreto, González-Sinde le hizo entrega de su guión «Entre vivir y soñar», si bien le recomendó ver la película, «que es siempre mucho más interesante que la lectura de guiones, que suele resultar más árida», señaló. En su primera feria al frente de Cultura, González-Sinde se mostró optimista. «El día de la inauguración es un día de expectación. Esperemos que las visitas sean muy altas y las ventas también», afirmó la ministra, quien además expresó su deseo de «volver otro día más detenidamente».
En cuanto al debate por lo digital, que este año estará presente en dos mesas redondas organizadas por el Ministerio, aseguró que el libro es «irrempazable». «La Administración es la primera en aprovecharse de las ventajas de la edición digital porque algunas de nuestras publicaciones podrán estar a disposición de más personas que las publicaciones físicas. Pero creo que hay lectores para todo y lecturas para todo. Hay un espacio para el libro de papel tradicional, que es irremplazable, y hay otro espacio para el libro digital».

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