Domingo, 24-05-09
E. P. RODRÍGUEZ-SOMOZA
SANTIAGO. Socialistas y nacionalistas siguen empeñados en centrar su oposición en la polémica lingüística. La convivencia amable de ambas lenguas con cooficialidad en Galicia por la que apuesta el PP, en su táctica al frente de la Xunta, parece disgustar a los antiguos socios, que frente a la impasividad demostrada en sus años al frente del gobierno, sacan ahora las uñas para crear una controversia virtual y ficticia.
Tal y como defienden los populares, no se trata de anular la capacitación lingüística de los opositores, ni de un intento de segregación en las aulas, se trata de luchar por la convivencia armónicas de ambas lenguas, el gallego y el castellano, garantizando la libertad de elección que fue votada en la urnas el pasado 1 de marzo, como clave de su programa electoral.
Una premisa que parecen haber olvidado PSOE y BNG, quienes no han cejado en su empeño de dar una vuelta de tuerca constante al mensaje inequívoco de la nueva Administración en materia de política lingüística.
Y como nunca llueve a gusto de todos, las voces más críticas, como las del portavoz del área institucional del PSdeG, José Manuel Lage Tuñas, se tornan en advertencias. En este sentido, el representante socialista recordó al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que, «si buscan la legitimidad en los votos y no en el Parlamento para su política lingüística, el PPdeG tiene menos».
Según expuso, el nuevo equipo está «atacando la política de Manuel Fraga, al pasarse por el arco del triunfo el Plan General de Normalización Lingüística», en lo que los socialistas entienden que es «una intención clara de romper cualquier posibilidad de acuerdo sobre la lengua».
Por su parte, el portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez, centró su intervención de ayer, con motivo de las elecciones europeas, en la intención de los populares de querer «exterminar el gallego».
La reflexión llega nuevamente desde grupo popular. Su portavoz Manuel Ruiz Rivas se preguntó si la política lingüística que se desarrolló en la anterior legislatura llevaba a una mayor utilización y amor por el gallego y respondió que no, por lo que consideró que «todo el mundo debe hacer autocrítica».

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