Viernes, 22-05-09
En pocas semanas España se ha convertido en objetivo de las críticas de Estados Unidos por la piratería. Tras aparecer de nuevo en la lista 301, por segundo año consecutivo, ha sido ahora el Caucus contra la Piratería Internacional del Congreso estadounidense la que ha colocado a España, junto con México, China, Rusia y Canadá, en la lista de países que vigilará a lo largo de este año. «La piratería por internet ha alcanzado en España un nivel epidémico y los autores carecen de las herramientas para hacer valer sus derechos en internet, lo que socava el desarrollo del comercio legítimo a través de la red y daña el sector tanto en Estados Unidos como en España», afirmó el Caucus en un informe colgado ayer en su página web.
La conclusión del Caucus (que esta formado por 70 senadores y miembros de la Cámara de Representantes, tanto demócratas como republicanos), es que la situación en España es «insostenible». Por ello, el Caucus solicita al Gobierno de España «que ejerza un liderazgo activo, trabajando con los autores y los proveedores de internet, para implementar prácticas razonables que protejan la transmisión legal» en este medio.
Fuentes de la industria cinematográfica estadounidense advirtieron, en declaraciones a Efe, de que, aunque la inclusión de estos países en la lista de piratería no tiene consecuencia directas, las repercusiones podrían llegar en proyectos de ley que están en trámite en el Congreso.
El presidente de BSA (Business Software Alliance), Robert Holleyman, dijo que el último estudio de la organización cifra en 53.000 millones de dólares (38.100 millones de euros, al cambio de hoy) el valor de los programas pirateados en todo el mundo durante 2008. «En un momento de dificultades económicas, no podemos permitirnos dar la espalda a creadores y artistas estadounidenses», afirmó Holleyman a través de un comunicado.
El sufrimiento de EE.UU.
Por su parte, el presidente de la Asociación Estadounidense del Cine (MPAA por sus siglas en inglés), Dan Glickman, dijo que España no persigue la piratería de internet, lo que está dañando «no sólo a los creadores de EE.UU. sino también a artistas españoles». Las fuentes consultadas por Efe incidieron en este último punto y dijeron que «el sector estadounidense está sufriendo económicamente», por lo que esperan «que el Gobierno español reaccione», aunque también hicieron hincapié en que nadie está abogando en estos momentos por ningún tipo de sanción contra España.
Según los congresistas estadounidenses, «la piratería de usuario a usuario (P2P) se percibe en España como algo común y como un fenómeno cultural aceptable y la situación se agrava por la política gubernamental, que esencialmente ha despenalizado la transferencia ilícita P2P». «No entendemos por qué el Gobierno español no actúa contra la piratería en internet», afirmó un representante de Hollywood. En su opinión, las autoridades españolas deberían presionar a los proveedores de internet para que actúen «de forma más responsable».
El análisis de los congresistas es muy similar. Los legisladores estadounidenses dijeron que «la aplicación inadecuada de requisitos a nivel de la Unión Europea sobre los proveedores de internet ha contribuido de forma significante a este problema».
Contagiar al sector del libro
Estas declaraciones coinciden con el juicio en España contra Pablo Soto por la creación de programas para el intercambio masivo de archivos musicales, así como el Congreso Internacional de Economía y Cultura que se celebra en Barcelona, en el que participó ayer la ministra de Cultura. En su intervención, Ángeles González-Sinde mostró su preocupación de que estas prácticas de piratería se contagien a otros sectores como el libro. Para la ministra, la inmediatez con la que los usuarios de internet piden tener las películas «pervierte» el proceso natural de la distribución cinematográfica y provoca el «caos» en el negocio. Y eso le podría ocurrir al libro, por lo que la «reconversión industrial» es necesaria a todos los niveles, informa Ep.

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