ERC anuncia que apoyará la mitad de las iniciativas presentadas por el PP
«¡Están locos estos romanos!». Así resumía un miembro del Grupo Mixto la actitud del PSOE y del PP durante la negociación de las 90 resoluciones del debate sobre el estado de la Nación, que se votan hoy y que se han convertido en una demostración de fuerza del Grupo Socialista, preocupado por no perder ni una votación, y del Grupo Popular, centrado en tumbar las iniciativas del PSOE y propinarle un buen correctivo. Los partidos nacionalistas y las formaciones más pequeñas del Congreso están en medio de la refriega de los dos grandes, y tratan de aprovechar el río revuelto para pescar alguna que otra ventaja.
Tras descafeinar las promesas que enunció José Luis Rodríguez Zapatero el martes pasado en el debate, el Grupo Socialista ha centrado sus objetivos en atraerse los favores de los partidos pequeños del Grupo Mixto para aprobar las iniciativas que considera irrenunciables. Es el caso de la supresión de la deducción por compra de nueva vivienda. El PSOE no podía permitirse que el Congreso votara en contra de una promesa que acababa de hacer el presidente del Gobierno unos días antes, y ha dejado el texto con la suficiente ambigüedad para que pueda ser aprobado por partidos como Coalición Canaria y el BNG. Izquierda Unida apoyará la supresión si el PSOE acepta una enmienda de adición, que pide destinar el dinero que se ahorre el Estado a vivienda de protección oficial.
En la comunicación del Gobierno previa al debate sobre el estado de la Nación, Moncloa anunciaba su deseo de llegar a un gran pacto para salir de la crisis. Una semana después de la intervención de Zapatero en el debate puede comprobarse que el gran pacto del PSOE será con los grupos minoritarios del Congreso. En las votaciones del Pleno de hoy se verán alianzas para todos los gustos, algunas realmente imposibles, como el PP con ERC y el PNV. Pero así es la política. Eso sí, cuando el PSOE se vea en apuros para sacar adelante las medidas estrella de Zapatero, echará mano de los más pequeños. «Estamos instalados en la geometría variable», corroboró Gaspar Llamazares.
Los socialistas tenían una buena oportunidad para acercarse a las formaciones más izquierdistas de la Cámara, como ERC. El portavoz independentista catalán, Joan Ridao, no podía estar más decepcionado ayer, al comprobar, tras sucesivas conversaciones y reuniones desde el viernes pasado, el nulo espíritu de acuerdo del PSOE, según explicó. Ante esa situación, Ridao anunció un voto táctico de castigo, que se movía anoche entre la abstención o el rechazo de todas las iniciativas socialistas, a no ser que a lo largo de hoy hagan las paces y el grupo mayoritario ceda y acepte, por ejemplo, fijar el umbral para la deducción por vivienda hasta los 32.000 euros, o elevar la cuantía destinada a la ley de dependencia. ERC, además, ha anunciado que apoyará la mitad de las propuestas del PP.
Pacto de Toledo
Los populares están satisfechos. Han pactado con el resto de los grupos una resolución a favor del Pacto de Toledo y otra para respaldar e impulsar la Presidencia española de la Unión Europea, en el primer semestre de 2010. Además, cuentan con el apoyo de los nacionalistas a sus medidas económicas, en especial las que se refieren a las pequeñas y medianas empresas y autónomos, y esperan aprobar el 50 por ciento de todas sus resoluciones. En total, el PP ha presentado 46 enmiendas a las 75 resoluciones de los otros grupos. Los populares destacaron que el portavoz socialista, José Antonio Alonso, ni siquiera se ha dirigido a su homóloga del PP, Soraya Sáenz de Santamaría.
El Grupo Catalán de CiU consiguió «pescar» también en el río revuelto en que se ha convertido el Parlamento. Estaban especialmente satisfechos por el acuerdo alcanzado para extender las ayudas directas por compras de automóviles a las motocicletas. El acercamiento entre el PSOE y CiU en materia económica se extendió también a un acuerdo sobre la economía productiva y ayudas a desocupados.
Donde no hay manera de que se ponga de acuerdo el PSOE con CiU y con ERC es en la «carpeta catalana». No se produjo ningún tipo de pacto en financiación autonómica y traspaso de Cercanías.

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