Eugenia Silva y su mal rollito con Jaydy Mitchell
Un año más la firma de joyas Chopard es el patrocinador oficial del Festival Internacional de Cine de Cannes. Sobre la alfombra roja cada noche hay un desfile de moda y piedras preciosas para dar el glamour necesario a una convocatoria que sirvió para que Rainiero de Mónaco se enamorara de la actriz Grace Kelly. Nadie ha superado esa historia de amor y lujo, pero eso no quita para que Cannes se convierta durante unos días en punto de encuentro de las celebridades. A la espera de que esta semana aparezca la madrileña Penélope Cruz, esta semana en Cannes se ha hablado español gracia a la asistencia de tres guapas oficiales: Elsa Pataky, Eugenia Silva y la mexicana Jaydy Mitchell, invitadas por la dueña de Chopard, Caroline Gruosi-Scheufele. De ahí que lucieran algunas de las joyas más espectaculares de su colección Red Carpet, como el collar de brillantes que llevó Silva.
El collar era una belleza de valor incalculable (sólo en hacerlo se han invertido 1.500 horas, y consta de 126 quilates repartidos en 5.240 diamantes más una vuelta de veintisiete perlas cultivadas)... pero quien no se ganó a la gente y ni mucho menos a la prensa fue Eugenia Silva, que reaparecía sobre esta alfombra con un vestido en grises de Armani tras la polémica de su portada española en «Vanity Fair» con el culo al aire y un comunicado mostrando su protesta por verse de esa guisa. Eugenia anunció medidas legales y la revista respondió que también estudiarán demandarla por el daño que hacía a esa cabecera. Desde entonces la modelo no se ha vuelto a pronunciar. Por eso su actitud en Cannes me consta que fue bastante peculiar, diría antipática y distante con los medios españoles, a los que ponía mil y una condiciones dignas de una celebridad de varios Oscar y encantadora y toda llena de facilidades con los extranjeros. Eugenia se encuentra en ese punto que los americanos llaman «wanna be», un «quiero ser» pero sin todavía respuesta clara dado que no es una celebridad internacional, tampoco una actriz y sí una modelo que ya vivió sus días de gloria. En esa carrera a la fama anda y de ahí que quiera promocionarse más fuera que dentro. Lo que sí se comentó es cómo evitó continuamente hacerse la foto con Jaydy Mitchell, otra de las invitadas, a la que prefirió eludir en varios momentos como cuando se cruzaron en la fiesta de la anfitriona y la mexicana se quedó con el hola en los labios sin recibir respuesta. ¿Puro despiste? Eso no le pasó con Elsa Pataky en la gala de apertura celebrada en el Eden Roc, donde la novia de Adrian Brody lució los pendientes «Cascade» con motivo del lanzamiento de ese perfume de Chopard ni cuando vio que entraban los Coppola.
De Cannes a Madrid para acudir a los partidos del Madrid Open de Tenis, que no tienen alfombra roja pero sí una larguísima lista de invitados conocidos para pasar por los palcos vip de patrocinadores como Rolex, Lexus o la joyería Perodri, un clásico que nunca falla. De los famosos nacionales hubo mucho y variados: futbolistas, toreros, políticos, modelos, actores, cantantes... De Bosé a Rajoy, de Elisabeth Reyes a los Gómez Acebo, de Genoveva Casanova a Colate Vallejo Nájera quien se queda una temporada en Madrid con su mujer Paulina Rubio. En cuanto a internacionales me gustó mucho conocer en el privé de Lexus a la modelo Tascha de Vasconcelos, la que fuera novia años atrás del príncipe Alberto de Mónaco, y hoy una mujer solidaria y luchadora. Me habló del hospital que ha creado en Malaui y del ala de maternidad que el próximo noviembre inaugurará oficialmente Alberto de Mónaco para embarazos con riesgo. Tascha está totalmente en contra con la manera en la que Madonna ha adoptado un niño de esa tierra africana y es que su defensa es que hay que ayudarles en su país sin separarles de sus raíces ni sus familias. Aunque vive en Mónaco, Tascha nació en África y por eso cuando pisa ese suelo lo primero que hace es descalzarse para tocar la tierra con sus pies. Escucharla es entenderla.

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